Agenda Atalaya # 153 febrero 2020 153 Agenda Atalaya febrero 2020 digital | Page 37

zeppelin la boquita bar prestada puebla 37 MICROMONÓLOGO DEL PIN CAMPEADOR Juro que yo escribí los versos que le faltan al Cantar de Mío Cid. Desde Medinaceli me vine hasta el condado de Rodrigo, el de Vivar, para ensanchar la lengua ju- glaresca que habría de contar la historia del guerrero. Fui su vecino y vi sus ojos transidos de dolor cuando arrojado fue como pellejo vano al exilio doloso de las calamidades, allende las fronteras de Castilla. Rodri- go Díaz de Vivar, llamado Ruy por tu iracundo espo- so, Alfonso el Bravo, juro que contemplé (apartando el visillo como mala comadre) tu rostro desterrado, el brillo de tus ojos al marcharte, el dolor de los besos que no diste cuando tras el portón se quedaba tu rey: agazapado amante justiciero. Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid más aguerrido, ¿por qué no cuenta nadie la verdad de la historia? En los pri- meros versos del Cantar (esos que se perdieron y no llegaron nunca al Siglo XXI, desde donde me dirijo a un tiempo circular sin números romanos) no me dolió la boca de juglar para contarle al mundo los abrazos reales que te daba Alfonso VI, el hijo de Fernando y Sancha de León, el señor de Toledo, el varón más ar- mado y liberal que ha habitado las cortes señoriales de Europa. En la alcoba las lanzas de la guerra y otros lances de amor perturbaban la noche mientras acari- ciaban los cetreros el cielo de Castilla con sus azores ávidos de estrellas. En estos tiempos de pines parentales ha de saber el mundo que el destierro del Cid fue una historia de amor entre dos hombres: un rey y su vasallo. ¿Qué ha pasado en el reino de Castilla? Juro como juglar tes- tigo de la historia que un hombre natural encuentra siempre natural el amor, provenga ya del cielo o el in- fierno, y si el señor feudal encogiendo el ojete quiere impedir al niño que un día será hombre la naturalidad de los abrazos, la escuela ha de imponer la libertad sin ningún arancel, por más que algunos voceadores —urracas sin escrúpulos— intenten plantar sus picas —oxidados barrotes— en la escuela de todos, de todas y de todes. ANTONIO M. MORALES.