ACAMS Today Español 2-1 julio-agosto20 | Página 32
[ DESAFÍOS ANTILAVADO ]
En los últimos 15 años, la normativa internacional en materia de prevención de lavado de
dinero y financiamiento al terrorismo ha crecido sustancialmente. Esta no es solo una respuesta
natural a los cambios en los hábitos y las costumbres de los delincuentes y de los
terroristas, quienes han ido evolucionado a través del tiempo, desarrollando nuevas formas de
poder ingresar sus recursos dentro de la economía formal, haciéndolos parecer lícitos; sino
que además, es una medida para alcanzar al proceso de innovación en las formas de operar.
Por ejemplo, el uso de criptomonedas o el comercio electrónico que han puesto de cabeza
a los reguladores internacionales en una carrera sin fin por combatir delitos a través de estos
medios.
En marzo de 2020, el Departamento de Estado de EE.UU. emitió un reporte de estrategia
internacional para el control de narcóticos volumen II, 1 donde se menciona que las nuevas
tecnologías, la creciente diversificación y los vínculos entre las organizaciones criminales
transnacionales, además de la financiación de grupos terroristas; sólo exacerban los desafíos
a los que se enfrentan las comunidades financieras, policiales, de supervisión, legales y de
inteligencia.
Recientemente, el comercio electrónico, los agentes de dinero móvil, las criptomonedas, las
empresas de tecnología financiera y otras más, han logrado posicionarse como una medida
para facilitar las operaciones financieras, además de brindar acceso al sistema financiero a
grupos de personas que no contaban con esa posibilidad. En Kenia, por ejemplo, aproximadamente
225 mil agentes de dinero móvil están operando actualmente y un gran prestamista
móvil tiene más de 22 millones de suscriptores registrados, con cinco millones de usuarios
activos. 2 Por otro lado, las criptomonedas o criptodivisas son activos virtuales que utilizan un
cifrado digital para sus operaciones, y con los que se pueden realizar transacciones económicas
sin necesidad de intermediarios. Estas han comenzado a ser cada vez más utilizadas
conforme el comercio electrónico emerge. Además, se han convertido en una prioridad para
satisfacer las necesidades de una gran cantidad de usuarios que buscan ahorrar tiempo en
sus actividades diarias.
Los retos de las instituciones
Por todo lo anterior, resulta cada vez más aceptable que los reguladores de cada país
implemente normativas cada vez más robustas, aunque esto ocasione que las instituciones
se enfrenten a tres retos específicos. Estos incluyen el depender de la tecnología, mantener
equipos especializados, y posicionar las áreas de cumplimiento y ALD como una inversión. A
continuación, se detallan cada una de ellas.
Depender de la tecnología
En los últimos años, la tecnología ha avanzado a pasos agigantados. Pasamos del análisis
manual de datos a la implementación de sistemas automatizados que cumplen con los requisitos
normativos y de seguridad, entre otros. Derivado de los cambios regulatorios, quienes
se desempeñan en las áreas de cumplimiento tuvieron que aprender a utilizar esta nueva
tecnología en un lapso de más o menos diez años, y lo siguen haciendo hoy en día. La forma
de analizar a los clientes no es solo para darles la entrada a las instituciones, sino también para
darle seguimiento a las operaciones que realizan y a los productos o servicios que consumen.
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[ JULIO–AGOSTO 2020 ]