irse a vivir sola «allá lejos en el campo». Dewey sabía que aunque atrapara a los asesinos al
día siguiente, Marie ya no cambiaría de opinión, porque una vez un horrible destino se había
abatido sobre unos amigos suyos que vivían en el campo en una casa solitaria.
Desde luego, los Clutter no eran las primeras personas asesinadas en Finney County ni
siquiera en Holcomb. Los más antiguos miembros de aquella reducida comunidad podían
recordar cierto «hecho salvaje» acaecido unos cuarenta años atrás: el asesinato Hefner. La
señora Sadie Truitt, la septuagenaria cartera de la vecindad, madre de la actual encargada de
correos, Clare, era la más ducha en relatar este acontecimiento.
-Fue en agosto de 1920. Hacía un calor infernal. Un tipo llamado Tunif trabajaba en el
rancho de Finnup. Walter Tunif. Tenía un coche que resultó ser robado. Y se descubrió que
era un prófugo de Fort Bliss, de allí de Texas. Era un bribón, sin duda, y mucha gente
sospechaba de él. Así que una noche el sheriff, entonces era sheriff Orlie Hefner. Un cantante
de primera. ¿No sabe que ahora es miembro del Coro Celestial? Una noche va y toma el
caballo y se llega al rancho de Finnup para hacerle a Tunif unas cuantas preguntas directas. El
tres de agosto. Un calor infernal. El resultado fue que Walter Tunif le disparó directo al
corazón. El pobrecillo Orlie estaba muerto antes de tocar el suelo. El diablo que lo había
hecho, se largó de allí con uno de los caballos de Finnup y se fue hacia el este a lo largo del
río. Corrió el rumor y todos los hombres de los contornos se juntaron, armados. A la mañana
siguiente lo cogieron, a ese Walter Tunif. No tuvo tiempo de decir ni «¡Hola!» Porque los
hombres estaban un poco iracundos. Hicieron fuego y basta.
El primer contacto de Dewey con el crimen en Finney County tuvo lugar en 1947. El
incidente consta en los archivos como sigue: «John Carlyle Polk, indio creek, de 32 años,
residente en Muskogee, Oklahoma, mató a la mujer blanca Mary Kay Finley, de cuarenta
años de edad, camarera, con residencia en Garden City. Polk la golpeó hasta matarla con la
cuello de una botella de cerveza rota, en una habitación del hotel Copeladn de Garden City,
Kansas, el 9-5-47.» La escueta descripción de un caso resuelto inmediatamente. De los otros
tres asesinatos cuya investigación había llevado Dewey, dos eran igualmente claros (un par de
obreros que trabajaban en las vías habían robado y dado muerte a un granjero el 11-1-52; un
marido borracho había golpeado a su esposa hasta matarla, el 17-6-56), pero el tercer caso,
como lo describió Dewey en cierta conversación, no dejó de tener algunos toques originales:
-Todo empezó en Stevens Park. Donde hay una plataforma para la banda y bajo la
plataforma un retrete de hombres. Bien, este tipo, Mooney, estaba dando un paseo por el
parque. Venía de algún lugar de Carolina del Norte, sólo un forastero que pasaba por la
ciudad. Pues bien, fue al excusado público y alguien le siguió, un muchacho de por aquí,
Wilmer Lee Stebbins de veinte años. Luego, Wilmer Lee declaró siempre que el señor
Mooney le había hecho una proposición contra natura y que por eso fue que robó al señor
Mooney, lo derribó y le golpeó la cabeza contra el suelo de cemento. Pero para la conducta
que siguió a continuación no había explicación posible. Primero enterró el cadáver a unos tres
kilómetros al noroeste de Garden City. Al día siguiente lo desenterró y lo volvió a enterrar a
veinte kilómetros en la dirección opuesta. Y bien, siguió así desenterrándolo y enterrándolo
sin cansarse. Wilmer Lee era como un perro con un hueso, sin querer dejar descansar en paz
el cadáver del pobre señor Mooney. Finalmente cavó una fosa de más: alguien le vio.
Antes del caso Clutter, los cuatro citados constituían el caudal de experiencias de
Dewey en materia de asesinato y, parangonados con el que ahora se enfrentaba, eran como el
chubasco que precede al huracán.
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