A SANGRE FRIA | Page 23

Garden City, población de once mil habitantes, había comenzado a acoger a sus fundadores poco después de la guerra civil. Un cazador ambulante de búfalos, C. J. (Buffalo) Jones, tuvo influencia decisiva en la evolución de aquel grupo de casuchas y postes para atar cabalgaduras que se convirtió en un opulento centro de haciendas con saloons donde armar alboroto, un teatro y el más refinado hotel entre Kansas City y Denver. Era, en resumen, un ejemplo de refinamiento fronterizo que podía rivalizar con aquel otro más famoso, que se halla a ochenta kilómetros más al este: Dodge City. Junto con Buffalo Jones, que perdió primero su dinero y luego la cabeza (pasó los últimos años de su vida arengando a grupos callejeros contra el irreflexivo exterminio de unos animales que él tan provechosamente había sacrificado), los esplendores del pasado duermen hoy en la tumba. Escasos recuerdos perduran: una colorida hilera de comercios conocidos con el nombre de Barr