A escondidas A escondidas tengo que amarte | Seite 11

Poco a poco entre besos y caricias fueron saliendo las prendas, hasta que los dos quedaron completamente desnudos, cada uno contemplaba el cuerpo del otro, sin duda era un momento romántico y especial para que floreciera ese romance sin futuro, parecía que nada podría arruinarlo y que ambos lograrían su objetivo, «que equivocados estaban».