65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 511

Si las paredes se cambian pareciera que la forma cambia , mas , el espacio siempre es sin forma , aunque parezca limitado de formas , igual que la vida infinita que parece estar limitada por los pensamientos y las circunstancias …
En un saco de cemento había una extraña leyenda : la tarde no quiere venir para que tu no vengas ni yo pueda ir por ti …” Y es que los viernes iban las mujeres muy guapas y elegantes a obra para ver cuánto ganaban y para que no se vayan al salón a celebrar entre amigos . A veces me preguntaban por el sueldo y siempre respondía que no me acordaba … En las noches sobre la soledad de la caseta de guardianía , la luna pintaba de amarillo las copas de los árboles cercanos , mientras el guardián se adormilaba en su cama de cinco patas . Siempre la construía así ; la cama era muy grande con una pata en el centro … Cuando se fundía la losa todo parecía una fiesta .
Se distribuían las tareas , dos iban a la burra . La burra es un tablón con dos cuartones diagonales de un metro en cada extremo colocados hacia arriba . Burrear consistía en repasar sobre el hormigón fresco para que quede nivelado . El burro , en cambio , era un banco con las patas para abajo . El argot de la construcción siempre ha sido muy sencillo y divertido .
Otros iban controlando los niveles maestros . Tres distribuían el hormigón recién vertido con palas . Uno en la manguera de hormigón desde el camión hormigonero . Al final todo el mundo sudado y cansado y las ropas y el pelo impregnados de cemento . El trabajo era un canto a la vida .
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