Una nueva comprensión de la realidad se abría en un mundo que se vestía de un ropaje de corte y color hasta aquí desconocido .
Eran los años sesenta de los Beatles y las guitarras electrónicas .
Eran también los años de una intensa carrera espacial y las librerías se abarrotaban de los que llamaba literatura de anticipación , que por supuesto era devorada y compartida entre todos .
Allí se predecía que los periódicos serían en unos cuantos años a color igual que la televisión , y que se desarrollarían teléfonos sin cable . No era ciencia ficción , era literatura de anticipación , que no es lo mismo . Eran cosas casi increíbles para esa época . No faltó quien contaba que , desde hace algunas semanas , tenía la costumbre de quedarse en la biblioteca leyendo libros de matemáticas , como si fueran libros de poesía . Cuando quiso regalarle a su joven enamorada un texto pequeño sobre las ecuaciones diferenciales y las curvas que se van al infinito , ella terminó el romance de inmediato .
“ Quizás aquellas cabezas de dieciséis años , intuían vagamente que el conocimiento y una voluntad iluminada podían conducir a la paz interior … quién lo sabe . En el estero las aguas corrían tranquilas .
Arriba en los cielos , como pañuelos blancos que se despiden viajaban las nubes … Era posible observar sin turbarse , tanto el nacimiento como la muerte de las cosas y la impermanencia del entorno del mundo , como una invitación a un auténtico despertar . Era posible concebir
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