65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 483

amor ... como ha pasado siempre en los barrios .
Desde los jardines de helechos colgantes , la naturaleza seguía el camino de la vida .
Las últimas hojas que el viento arranca de los árboles van volando por la noche . Un remolino agita los techos con fuerza .
La gente se acerca , compra , dialoga un poco y se va con su pregón alumbrando con su candil la calle oscura . De la misma forma que la vida es infinita , también la naturaleza y la humanidad son infinitas , lo mismo que el Universo .
La vida fluye para siempre , y fluyendo para siempre vuelve sobre sí mismo …
Como la carreta que después de rodar por varias calles , luego de unas horas , siempre vuelve a los orígenes de su caminar .
A lo lejos la brisa lleva el eco de sus pregones …
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