Contaba que cogía las plantas con sus manos en las tierras de la serranía cerca de Riobamba y de allí las traía en atados hasta Guayaquil .
La media noche se acerca . En algunas casas antes de la cena se preparan los rituales para “ botar todo lo malo y llamar todo lo bueno ”. La tradición popular aconseja a las damas ponerse interiores rojos para asegurar el éxito en los lances románticos . Además , si esa noche se coloca de cabeza la imagen de San Antonio , el matrimonio debería ser un hecho … Sin embargo , si el color es solo rosado y no rojo , todo quedará en promesas .
Algunos corren con una maleta dando vuelta a la manzana , para asegurar que viajarán … Otros , en cambio , colocarán una moneda en su zapato antes de las 12 para que el dinero no falte .
Mas , llegó el momento y los muñecos van formando una pira que se enciende con estruendos que se confunden con el alarido de los perros asustados . Los vecinos se abrazan deseándose felicidad . Los cohetes revientan haciendo saltar las cabezas de los monigotes . Una espiral de luces se eleva con mil colores y una fanfarria de bengalas va inundando el horizonte .
En el aire hay una tenue lluvia de ayer que llueve todavía . La joven madre dormirá en el portal , acurrucada con sus hijos hasta las cinco de la madrugada en que vuelvan a pasar los buses . En el amanecer , la aurora romperá su frente en los pequeños acantilados de las islas , como si navegaran sobre el lomo de las olas del golfo , rumbo hacia el mar …
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