65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 439

Asustados por los cohetes , los pájaros huyen buscando el camino del mar . Con el estruendo se agita toda la flora del aire y toda la fauna del cielo .
En el río se mecen las barcas amarradas a sus anclas . Más arriba de las anclas se van formando las pequeñas olas como esperando algunos labios que desearen beber . Y más arriba de las olas van corriendo los vientos buscando alguna melena para peinar ; y más alto que los vientos se van moviendo las velas blancas atadas a sus mástiles . Por la calle andan niños de piel de manzana madura y ojos grandes , vendiendo caramelos y agua en botellas . Un chambero hurga en las últimas basuras .
Desde la iglesia cercana de sus puertas abiertas se escapa volando , como un murmullo , la Salmodia , “ Avemaría llena eres de Gracia …” Un borracho en la calle repite también Dios te Salve morena también tu estas llena de Gracia …
Y aún en esta noche de Año Nuevo , a pocos metros de la puerta de la iglesia , una linda vendedora de sahumerios , inciensos , y plantas aromáticas para preparar filtros de amor , pregona dulcemente su mercancía .
Es la última misa del año , y desde afuera , ella comparte la dulce eucaristía del trabajo , como si lo grande también pudiera expresarse en las pequeñas cosas .
Un poco más allá , dos niños dormían recostados entre los atados de eucaliptos , que se vendían bastante bien en tiempos de pandemia . La joven madre ponía tanta fe en sus ventas , que parecía que todo lo cubría de luz con su mirada .
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