65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 431

Ellos nos miraban y nosotros los mirábamos , como un diálogo de imágenes vivas . Y es que una vez que se ha producido el entendimiento ya no se necesitan palabras … La vida a veces se desarrolla en un contexto de destinos que se despliegan en el tiempo … El río pasaba y nosotros también , igual que la existencia .
El movimiento del río insinuaba que en la vida nada puede ser constante .
El cambio es la base de la vida .
Los pescadores y nosotros en el breve intercambio de miradas , seguíamos ensimismados en nuestros problemas .
Viendo pasar las mareas , quizás iban aprendiendo que los problemas no siempre se resuelven , sino que a veces simplemente se disuelven , quizás …
En un momento la embarcación se remeció por las olas que provocaba un vapor que viajaba de regreso . La sensación fue casi de alarma .
Duró más o menos un minuto . La gente gritó . Arriba el sol estaba radiante .
Cuando todo se calmó pensé que , aunque sumidos en la zozobra del barco , igual que navegamos por la vida en la zozobra de nuestros defectos , el género humano , también es un despliegue abundante de luz , como el sol que alumbraba anunciando una esperanza .
El viaje duró cuatro horas , con corriente en contra .
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