La música era de alto volumen y a ratos de altísimo volumen , lo que contrastaba con la calma suave de las riberas de las islas cercanas que se van pasando en ruta . El sitio más interesante era el de cubierta .
Abajo entre cerveza bien helada y platos de mariscos , la gente bailaba .
Algunas parejas bailaban salsa tan pegados , que parecían los antiguos boleros , que se bailaban en una baldosa , pero ahora era en versión de salsa .
El calor la cerveza y lo estrecho de la pista hacían el resto . Arriba el ruido llegaba un poco menos y la brisa pegaba disipando el calor de un sol en un día con algunas nubes . Los pájaros animaban con sus vuelos , el paisaje a contraluz con la claridad del cielo .
El río en el golfo estaba azul , tan azul , como si guardara toda la conciencia de la vida … Al fondo se percibía el mar . Era tan grande , tan inmenso , que parecía similar a la conciencia universal .
Las islas que se alzaban eran como una gota condensada , derramada por ese inmenso océano , pero ya bajo la forma de una conciencia restringida .
Como si el agua se hubiera condensado en la tierra de los continentes , tal vez de la misma forma que en la individualidad , ¡ se condensa lo universal … quién sabe ! Todo parecía como si todo fuera un paisaje soñado por la conciencia humana . De vez en cuando nos cruzábamos con pequeñas canoas de pescadores , con sus redes detenidos en el río , detenidos en el tiempo , con mucha calma .
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