Ahora estaban sólo con lo que llevaban y la decisión cada vez más fuerte de seguir . Aquella noche oraron y lloraron . Eran siete , pero tenían distintas religiones , mas , simplemente oraron en conjunto frente al dolor y la tristeza .
De allí para adelante oraron frecuentemente en el camino .
La vida se presentaba como un poder de manifestación por el cual se puede expresar lo no manifestado …
Como si una fuerza suprema se encontrara en el conocimiento de sí mismo …
Después de una semana de vender agua y caramelos en la plaza de Cúcuta , enderezaron el camino hacia el sur .
Los campos de la llanura se abrían con soles y árboles frondosos . Los ríos eran una promesa con la cual la vida del campo canta .
De vez en cuando se bañaban en los ríos del camino , por supuesto sin jabón , como era en los primeros tiempos , cuando toda la humanidad era feliz e indocumentada .
Dormían en el pavimento de las estaciones de gasolinas con el cielo infinito poblado de estrellas . Igual que como eran antes en el principio de los siglos .
El exilio de Jairet es como reflejo del exilio de la humanidad de sí mismo …
Olvidando su naturaleza primordial de generosidad , al-
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