Contra el cielo infinito las nubes se despliegan como los velos de la existencia . Más allá de lo infinito tal vez quede la eternidad y lo absoluto … quién sabe .
En la tierra los surcos están abiertos para las semillas , igual que la vida misma , que se convierte en un semillero de experiencia que darán sus frutos para iniciar su hermoso ciclo de floración , maduración y consumación para volver a empezar nuevamente la ronda interminable de la naturaleza .
Atrás va quedando la ciudad con sus nubes densas , a las que se les supone cargadas del covid de esta pandemia mundial .
Los cielos cargados de los soles de playa son una esperanza para el viajero .
Pareciera que , en medio de la tristeza del mundo , la naturaleza trajera partituras de amor en sus colores .
Ha llegado enero y los grillos no han aparecido anunciando la entrada de lluvias en Guayaquil . ¿ Por qué será ?
Arriba en el horizonte arde un enjambre de garzas que cruzan veloces pintando de blanco el paisaje
Un poco más alto vuelan golondrinas como rebaños de oro que emigran hacia la bóveda del cielo para recostarse en los musgos azules de las nubes .
Manejando por la carretera se va pasando por Cerecita , Consuelo , Progreso y Zapotal . En cada pueblo existe la sensación de que la vida transitoria fuera eterna … Si se
402