El jardín de las veraneras .
Un viaje de Guayaquil a la costa .
Por el carretero después del peaje de Chongón , huele a hierba joven del invierno que comienza .
La brisa del campo arrastra olores de estiércol de vacas , humo de las tierras quemadas para volver a sembrar … Todo tiene una atmósfera tan particular . Las ramas de los árboles se abren como antenas al universo .
A veces da la impresión que sus hojas tuvieran leves movimientos autónomos , a más de los que provoca el viento . Todo está tan lleno de vida .
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