65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 361

El agua del río iba vistiendo el paisaje con un color de plata vieja .
Y entonces el amante quisiera tener una voz que arranque los secretos a las aguas encantadas que venían desde tan lejos hasta Guayaquil .
Arriba el sol ofrecía su luz y se quedaba dónde está … imperturbable , como el fuego que da calor , pero sigue siendo fuego .
La naturaleza se manifiesta con una calma interior mientras se desarrolla toda la escena cambiante de las cosas . Y aquello que llamamos naturaleza tal vez sea una facultad de una existencia eternal …. Pueda ser que exista una realidad mayor en donde puedan conciliarse las diversas manifestaciones de las cosas …
Una realidad que quizás no esté sujeta al devenir como una calma infinita de libertad …
Tal vez allí también resida lo esencial del amor … quién sabe .
Más allá de hacer esto o aquello , es la conciencia misma en su fuente de luz .
En tiempos coloniales y aún bien entrada la República , el cartero llegaba a los pueblos a caballo y con una pequeña corneta anunciaba la llegada del correo .
Si no llegaban noticias , en los espejos de las casas se reflejaba una niña que iba llorando de amor .
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