65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 322

Y las horas de la mañana pasaban con tanta esperanza de los unos para comprar , y los otros de vender .
El tiempo no sólo tiene un carácter cuantitativo , sino también un valor cualitativo , conectado con la inteligencia de la humanidad …
Nuestra comprensión de la realidad , afecta todos los aspectos de nuestra vida interior , de la misma forma que las disposiciones y el carácter de nuestra psiquis impregnan nuestra comprensión del universo …
Como si en estos momentos percibiéramos la urgente necesidad de recordar el propósito de la existencia .
Entre los diversos ruidos se podía percibir el silencio que sostenía el sonido de las voces de la venta .
Todo estaba lleno de aromas del guineo recién llegado y de la manzanilla en flor , que inundaba el ambiente junto con algún vaho de romero que se esparcía por el aire . Por supuesto el pescado y los mariscos marcaban también su territorio con su aroma .
El olor de la piña madura traída desde el cantón Milagro , impregnaba de dulzor el aire . El mercado era una fiesta de perfumes , colores y sabores .
Algunos rostros de vendedoras parecían salidos de los cuentos para niños como personajes singulares , lo mismo pasaba con los varones .
Eran seres sencillos que buscaban ganarse el sustento para sus familias .
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