mas hechos canción , con su voz de ricos matices . Con acentos nuevos se oían en las radioemisoras “ Nuestro Juramento ” “ El alma en los labios ” de Medardo Ángel Silva , y el poema Invernal de José María Egas .
Toda la generación decapitada se había hecho canción . Por supuesto que también se enviaban a través de la radio mensajes de amor y canciones de letra muy elocuente . Algunas eran francamente “ cortavenas ”.
Esto se combinaba también con mensajes anunciando que , a la hacienda La Bocana en Salitre , viaja doña María Martínez en canoa y que la salgan a recibir en burro … Para los anuncios funerarios se escuchaban un pequeño fragmento del Ave María de Schubert , lo que le daba un toque de solemnidad y de dolor a la noticia .
Un pequeño café situado justamente al lado de la Casa de la Cultura , por la calle Pedro Moncayo , se convirtió en el punto de encuentro de la bohemia y la intelectualidad de la época .
Los domingos iba con su tía viejita a la iglesia , para ver por enésima vez la imponente talla en madera del Cristo crucificado , que agonizaba eternamente por la torpeza de los hombres .
Pero una vez pasada la primera mirada hacia el altar tan solemne y sobrecogedor , era casi inevitable distraerse mirando a las muchachas que lucían pequeños velos transparentes en sus cabezas y llevaban en sus manos un misal .
Ese domingo especial , había llegado un grupo de jóve-
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