65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 280

do … e igual la gente moría . Entonces las pastillas no eran muy utilizadas . Cada médico según el caso redactaba con “ letra de médico ” combinando palabras y signos químicos una fórmula de compuestos para preparar .
Los boticarios tenían mucho trabajo preparando en sus pipetas de cuello largo y sus redomas de vidrio la farmacopea recetada que consistía en una preparación : una dracma de carbonato de potasio , 40 gotas de ácido muriático , una dracma de éter sulfúrico y tres onzas de agua común , que era tomada con tanta fe a pesar de que el paciente igual moría . Cada mañana pasaba una carreta gritando si no había muertos que enterrar . Y la población empezó a huir .
La gente tenía tanto pánico , que no querían tocar los cadáveres y a veces ni a los moribundos . Rocafuerte escribía “ No hay faroleros ni aguateros que lleven agua a las casas todos han huido …” Los policías también huían .
Y en su desesperación las familias iban también llevando algún contagiado hacia las poblaciones de Mapasingue , Samborondón , el Mate , Santa Lucía , Bermejo y Daule , y lo que fue una epidemia de ciudad se convirtió en una pandemia regional …
Guayaquil pasó entre muertos y huidos , de 23.000 habitantes a 10.000 .
Entre septiembre de 1842 y abril de 1843 hubo 4400 defunciones por la fiebre , lo que equivalía a más del 20 por ciento de la población .
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