La independencia reveló el esfuerzo de algunos de sus protagonistas de liberarse de su egoísmo , al descubrir que eso condicionaba la parte más importante de la vida .
Aquella estancia en Perú le permitió a Olmedo reflexionar sobre su vida . En uno de lo que quizás fue su último poema escrito en ese tiempo expresó “ Yo cumplí no sin gloria mi destino …”
Se acordaba de todos los esfuerzos por la libertad de las naciones .
La emancipación no solo era política , a tal punto que , en algunos contados casos , era algo que por más esfuerzo que se puso en transmitirlo , era incomunicable , si el otro no estaba en aptitud de entenderlo .
De regreso a Guayaquil , su enfermedad avanza y presiente que su vida va terminando . Luego de un año con serenidad va aceptando que todo acaba . El 18 de febrero de 1847 otorga a su esposa el poder legal que redacte el testamento que no alcanzó a firmar … Esa misma noche entró en agonía .
Tal vez percibía que la vida es como un barco que no tiene ribera donde anclar .
El hombre talvez no tenga puerto de llegada … Talvez simplemente la vida se desliza y nosotros eternamente pasamos , quién lo sabe …
Su sobrino , José Antonio Paredes Olmedo escribió de su puño : “ El día diecinueve de febrero de 1847 , a la una y cuarto de la mañana , murió mi tío , don José Joaquín de
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