65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 205

jar a las provincias del sur y finalmente regresa a Bogotá el 15 de enero de 1830 .
Todos se asombran de su demacrado aspecto y la debilidad de su cuerpo .
Manuela lo asiste con amor y cuidado . Sin embargo , él le dice que es la hora de la separación .
En marzo sus amigos le convencen de que renuncie y resuelve partir al exilio . Tal vez comprendió que era el momento de soltar cosas en vez de aferrarse .
Su enfermedad se agrava y debe buscar auxilio en la Quinta de San Pedro de Santa Marta Abandonado a su suerte entra en una larga agonía , en aquellos días de diciembre de 1830 .
Cuántos pensamientos cruzan por su mente . Los testigos recogieron sus palabras “ Si nos hubiéramos entendido con Santander , nos hubiéramos salvado …”
Y miles de recuerdos acudían en esa hora solemne . Los días de gloria con los triunfos en Carabobo y las dianas inmortales Junín y de Ayacucho .
Quizás pasaron también las imágenes de su maestro Francisco de Miranda , entregado injustamente a los españoles para morir en un calabozo … quién sabe …
Decía que había sembrado en el viento y había arado en el mar … Y sus últimos pensamientos de amor son … para su prima Fanny , recordando su estancia galante en Paris “… Esta carta , llena de signos vacilantes , la escribe la mano
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