65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 189

Mientras se alejaba , los altos mástiles de las naves amarradas de los muelles , le parecía que se colgaban de algún lucero . El horizonte se iba tejiendo de imágenes mientras las olas parecían cantar nuevos himnos de libertad .
Eran sus últimas andanzas de Quijote , en una América llena de repúblicas que había ayudado a nacer .
La noche fue cediendo y daba paso a las primeras claridades de la aurora . En la copa de los árboles las aves ensayaban afinar el mismo canto . Imaginaba que en la lejanía del paisaje podía “ oír salir el sol ”
El Libertador del Sur partía como los grandes … y entraba silenciosamente en la historia .