65LA CIUDAD DE LAS CASAS DE MADERA_1 | Page 183

En tiempos en que caminó como un Quijote de la libertad por Guayaquil .
El salón principal de la casa de las cien ventanas , estaba lleno de aromas .
De algún rincón , en un plato de auténtico decorado francés de Limoges , se quemaban cartoncitos de lavanda francesa llegada en los barcos que venían de Paris y atracaban en el puerto .
Desde su sillón observaba los lances y las danzas y contradanzas de las muchachas en flor y el Libertador .
Por supuesto , también bailaba la alta oficialidad colombiana , con sus pantalones rojos y sus chaquetas azul marino .
Los oficiales de más alta graduación usaban pantalones blancos . Entre el perfume de las damas y el brillo de las doradas charreteras pasaba la fiesta .
En el brindis de apertura a las cinco de la tarde , en que empezó la velada , su excelencia el Libertador Simón Bolívar , ataviado ricamente con todas sus galas dijo … “ brindo señores , por los dos hombres más grandes de la América del sur : El general San Martin y yo …”
Él , modestamente vestido con su vieja chaqueta , con la que cruzó los Andes desde Argentina , simplemente expresó : Brindo por la pronta terminación de la guerra , por la organización de las nuevas repúblicas del continente americano y por la salud del Libertador …”
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