acuartelada era vigilada para evitar deserciones . Muchos se enrolaron buscando un futuro .
Las tres posibilidades más ciertas eran la milicia , el sacerdocio o las intrigas cortesanas .
No imaginaban que iban a combatir contra la independencia americana .
Cuántas veces se ha sacrificado el presente en aras del futuro , y en ese sacrificio del presente también se ha sacrificado el futuro .
A las ocho de la mañana del 17 , un espectáculo conmovedor , análogo al de Trafalgar , se presenciaba desde las murallas de Cádiz .
Diez y ocho buques de guerra engalanados con banderas , pendones y cuarenta y dos transportes levaban anclas , obedeciendo a la señal del navío San Pedro , poniéndose en marcha , generando un espectáculo multicolor con tantas banderas al viento en la bahía del puerto .
Los clarines sonaron y doblaron las campanas en la Catedral de Cádiz . El entonces teniente Rafael Sevilla cuenta en sus memorias que “ millares de pañuelos se agitaban desde las azoteas despidiendo a muchos seres queridos , a quienes , con ligeras excepciones , no habían de tornar a ver ”.
A las diez de la noche salimos del placer , y a la una los perdíamos de vista ” El reino pensaba que se trataba solo de una insurrección pasajera en América .
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