Francisca Valenzuela
Hace casi un año Francisca Valenzuela( 27) tomó una decisión determinante en su vida: dejó la casa paterna en Santiago y junto a su novio, el músico y productor Vicente Sanfuentes, se instaló en California. Arrendaron una casa en Echo park, un barrio verde situado al noreste de Los Angeles.“ Encontré un lugar muy diferente de lo que uno ve cuando va de visita. Es una ciudad que parece dura, rápida, impersonal, pero estando ahí me di cuenta de que se pueden hacer muchas cosas, hay circuitos muy entretenidos. Ha sido muy interesante generar un grupo de amigos nuevos. Hay una comunidad joven ambiciosa que está trabajando fuerte. Estar cerca de gente tan capaz y aprender de ellos es muy estimulante”, cuenta. Ahí armó su primera casa.“ Lo que me tiene más feliz es una piececita a la que le digo taller. Un espacio que puedo dominar entero: en una esquina puse los equipos de música, en otra los cuadernos, hay un lugar para los lápices, los recortes … Y descubrí que me gusta la rutina doméstica, hacer cosas en la casa, recibir amigos, siempre tenemos gente invitada a comer”.
Tocar en vivo es primordial para Francisca.“ Se produce un círculo virtuoso, porque el impulso de crear y componer siempre ha estado de manera intuitiva. Esa versión mía más cruda, catártica y visceral que se puede dar en el escenario me gusta mucho, lo disfruto. La puesta en escena para mí es fundamental, un momento fuerte, donde me siento libre, cómoda, tranquila, comunicando. Me encantan esos instantes en el show que estoy con los ojos cerrados y se me olvida que está lleno de gente”. El disco— producido por su sello Frantastic, que también organiza y produce su trabajo— se llama Tajo abierto por la canción del mismo nombre.“ Representa un hilo conductor medio inconsciente que tiene que ver con canciones y contenido. Son interpretaciones expuestas, vulnerables más íntimas, de soberanía interior. Por otra parte, el concepto tajo abierto me hizo sentido cuando estaba haciendo la lista de temas y agrupando las canciones me di cuenta de que
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Francisca es de contrastes. Su imagen etérea, suave, cambia apenas abre la boca y las palabras brotan a mil por hora, las ideas se agolpan en su cabeza, irrumpen por dentro queriendo salir, entonces sus manos se mueven, hacen y deshacen, necesitan estar ocupadas como su mente. Por eso Francisca toca piano, guitarra, escribe, lee, pinta, teje, borda, cocina, practica Pilates y yoga …“ Tengo mucha energía y la saco haciendo cosas, no sé de dónde viene, es un impulso”. Es la cuarta y única mujer de cinco hermanos, y todos son iguales.“ Soy megaacelerada, exigente, abarcadora. ¡ Ay, lo más difícil es ser selectiva!, no sé diferenciar qué hay que hacer y qué no. Yo sé lo que es relevante, pero creo que también tiene que ver con que mis proyectos son autodesarrollados, multidisciplinarios, siempre estoy en distintos frentes, decidiendo hasta la ropa de los músicos. Hago listitas con cosas durante el día, hay que mantener todo a flote. Hago harto trabajo de producción que es medio tedioso, entonces en vez de decir:‘ ya filo, esto no es importante, o puede esperar dos horas más’, me meto a resolverlo. Así no me doy ni cuenta cuando estoy muy arriba de la pelota y avanzo, avanzo, avanzo … Y puedo pasarme un mes así, hasta que de repente me siento súper cansada y no entiendo por qué, no caigo en cuenta. Todo gira alrededor mío, es una cosa muy rara …”.
sistemáticamente había una repetición y una alusión a los temas corpóreos, había mucho de órganos, de tejido, de sangre, y me gustó esta cosa de casarlo con lo anatómico, carnal, visceral. Que el disco fuera este cuerpo que uno quirúrgicamente abre y encuentras las canciones como unos órganos adentro latiendo.