“Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.”
Enrique Santos Discépolo
SERVILLETA CON BESO EN LA VÍA
Foto: Omar Coloma
Así pues, tal cual el usuario de
facebook contamina de mierda las
redes sociales y es laikeado y
convertido en tendencia, así
mismo sucede con la música. Las
grandes historias, biografías y
libros inspirados en la vida de
artistas es cosa del pasado. ¿O es
que acaso existirá un productor
sensato
que
realice
un
film-documental llamado: “Bryant
Myers: la voz que lubricó al
mundo”? Aunque viéndolo bien,
no es un mal título para un texto.
En fin, por esto y porque no
existirá nunca otra u otro Paganini,
Piazzolla, JotaJota, Negra Sosa,
Nina Simone, Lavoe, Spinetta,
Lemmy, Mileto, y compañía; ni
volverán a hacerse dibujos
animados como Los Thundercats,
y la cerveza nunca más costará
$0,60, es mejor sentarse sobre los
escombros del pasado y observar
cómo se desmorona sobre
nosotros el presente,
porque
frente a la historia y la estadística,
nadie puede.
(O capaz, solo tengo pereza,
o me estoy haciendo viejo)