2026.05.21 (v1) INFORME COMPLETO - UNIZAR Y DDHH | Page 25

El fondo KKR, en la conversación pública tras desvelarse como inesperado propietario de los principales festivales de música que se organizan cada verano en España, y por sus intereses económicos en los territorios palestinos ocupados por Israel, lleva años acaparando titulares en la prensa económica. No es para menos: la firma estadounidense, que responde a las iniciales de sus tres fundadores, Jerome Kohlberg, Henry Kravis y George R. Roberts, no sólo es uno de los mayores fondos de capital riesgo del mundo, sino también uno de los inversores más activos en España desde 2010.
Fue ese año cuando firmó su primera operación en el mercado español, la compra del 49,9 % de la empresa de helicópteros Inaer – Babcock desde 2017 – por 350 millones de euros. Desde entonces su cartera española no ha hecho más que aumentar, de forma que en 2023 su primer ejecutivo, Iñaki Cobo, cifraba en 10.000 millones el volumen de sus inversiones en el país. En la actualidad, mantiene participaciones en al menos una decena de empresas, pero si se añaden aquellas en las que entró y desinvirtió en los últimos 15 años, una veintena de compañías españolas han llevado la marca KKR. Y en todos los sectores, desde el cemento y las renovables hasta la educación y las clínicas dentales y de fertilidad. Por las 11 empresas en las que aún está presente, el fondo estadounidense pagó casi 6.700 millones de euros. En todo el mundo, KKR gestiona activos por importe de 590.000 millones, según las últimas cuentas publicadas el pasado día 7.
La mayor inversión española la desembolsó el fondo para comprar el Instituto Valenciano de Infertilidad( IVI) en 2022 y las clínicas de Generalife, también especializadas en reproducción asistida, un total de 3.500 millones de euros. Además, fue de primer orden la compra a Telefónica en 2017 del 40 % de Telxius, una empresa de infraestructuras de telecomunicaciones que gestiona una red de cables submarinos de fibra óptica, por 1.275 millones. Cinco años después, KKR vendió su participación a Telefónica y a Pontegadea, la sociedad de inversiones de Amancio Ortega, por un precio muy inferior, 215 millones de euros.
Pero quizá su compra más sonada fue la de MasMovil, que firmó con otros dos fondos, el estadounidense Providence y el británico Cinven. Los tres pagaron en 2020 casi 3.000 millones de euros. Cinco años después, y tras fusionar la empresa con Orange e integrar al grupo Euskaltel, KKR cuenta con el 13,4 % de la nueva MasOrange.
A Red Eléctrica le compró en diciembre de 2021 Reintel, dedicada al mantenimiento y alquiler de cables de fibra óptica. Puso 971 millones de euros por el 49 % de la empresa.
También son sustanciosas las inversiones de KKR en renovables. Primero se fijó en la fotovoltaica T-Solar, donde permaneció una década, de 2011 a 2021. Después llegó X-Elio, la antigua Gestamp Solar, en la que entró a cambio de 739 millones de euros en 2015. Vendió su 50 % en 2023 al fondo canadiense Brookfield por 1.000 millones. Y al año siguiente firmó un acuerdo con Ignis para invertir 400 millones en proyectos de hidrógeno y amoníaco verdes para aplicaciones industriales en sectores de difícil descarbonización.
Buen ejemplo de las amplias miras de KKR son sus operaciones en un sector más tradicional, pero atractivo mientras España vivía de la burbuja inmobiliaria: el cementero. En diciembre de 2022 se deshizo de Intermonte Investments y su filial Surgyps, adquiridas seis años antes y que vendió a Cementos Portland Valderrivas. Ya en 2021 había salido de Cementos Balboa, adquirida en 2014. En 2019 tomó el control del grupo Gallardo Balboa, propietario de Cementos Balboa, por 225 millones de euros, tras una tumultuosa renegociación de la deuda de la siderúrgica extremeña. También estuvo un tiempo en Uralita, la histórica empresa española de materiales de construcción hoy renombrada como Coemac: primero le concedió un préstamo de
25