2 Generaciones Número 10 | Page 49

Al final decidimos regresar a donde habíamos dejado el auto (en una de las calles de la población), porque había suficiente lugar para estacionarse y así poder regresar al hotel en la ciudad de Morelia. Cuando estaba como a veinticinco metros de donde había dejado el auto, vi a un lugareño con una franela limpiando el choche. Me sorprendió el verlo porque yo no recordaba haberle dicho que lo lavara. Cuando estuve cerca, me percaté que era un hombre de aproximadamente sesenta años quien hacia la labor y le dije: “señor, este auto es mío, pero no recuerdo haberle dicho que lo lavara”. A lo que me contestó: “No, efectivamente, nadie me pidió que lo lavara, pero vi cuando llegó con su esposa y sus hijos y observé que venía muy sucio del camino y me quise acomedir a limpiarlo, por eso lo hice”. “No se moleste, me dijo, sólo traté de ayudar”. El desconcierto me embargó y apenado le dije: “Mire no estoy enojado pero si extrañado, porque de donde yo vengo no hay quien como usted dice se acomida a hacer lo que usted ha hecho únicamente por servir”. Entonces le pedí que aceptara un billete en pago a su acción y no me lo quería recibir, pero yo le insistí y logré que al final lo aceptara.

Cualquiera acá dirá, ¡eso era una estrategia para obtener la propina!, y no podría decir que no fuese así, pero la verdad, yo prefiero creer que como me dijo se “acomidió” a servir a una familia de visitantes que llegaron a su pueblo y quiso atenderlos con muy buena voluntad.

Al principio de esta colaboración los mencioné como Ángeles de la Tierra, y podrían ustedes decir que es una exageración, pero es lo de menos, la nobleza de corazón, la solidaridad con el prójimo, la ayuda desinteresada de estas personas, me permitieron comprobar que en el Planeta Tierra existen y han existido verdaderos ángeles cuya misión es simplemente ayudar. Ejemplos: la Madre Teresa de Calcuta, Martin Luther King, Mahatma Ghandi, Juan Pablo II, Nelson Mandela y un largo etcétera, que nos vendría bien recordar, para convencernos de que cada uno de nosotros tiene un potencial para ayudar. Ojalá lo saquemos de dentro de nosotros y lo pongamos al servicio de los demás.

MÉXICO

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