09 En la Ruta del Titiritero | Page 17

yo decidimos quedarnos. Hicimos funciones gratuitas en los centros de refugiados. Mi hija Matilde, con sus once años, se estrenó como titiritera trepada en una caja de refrescos para alcanzar la altura del escenario.
A partir de 1988 la creación artística comenzó a institucionalizarse con mayor fuerza. La edificación de museos se generalizó. Surgieron las becas. Los festivales se multiplicaron. Las temporadas decayeron. Las giras disminuyeron. Los títeres tuvieron sus museos también.
En 1991 viajé a España para rescatar a Alcides de una depresión profunda. Lo invitamos a México para 1992. Le creamos talleres, le ofrecimos posibilidades. Y vino. De una extraña y oblicua manera, creo que viajó para presentarme a quien se ha convertido en mi compañero desde entonces.
En 1994 me propusieron un proyecto para realizar en el interior de los Centros de Readaptación Social del Estado de Tlaxcala. Consistía en integrar un elenco de internos que pudiera dar funciones frente a los familiares que acuden de visita.
La experiencia la reproduje luego en Argentina, en Río Negro y en Santa Fe.
Foto Luis Marin D. R. Candileja Festival Adultiteres 2010
En Viedma, los títeres no pudieron entrar por carecer de identificaciones oficiales.
En Tlaxcala cancelaron el programa después de cuatro años porque, decía el secretario de gobierno, nuestro trabajo incentivaba el crimen ya que los delincuentes deseaban ingresar en la prisión para hacer títeres. En la puerta de la cárcel colocaron un cartel donde se me prohibía la entrada, los títeres y materiales fueron incautados y arrojados a la basura, no se me permitió despedirme de los integrantes del elenco. Más tarde, ellos me llamaron por teléfono desde la prisión y mantuvimos el contacto largo tiempo.
Los detalles de los procesos se encuentran en ponencias presentadas en, por ejemplo, el coloquio internacional Títeres en prisión realizado durante el Festival Internacional de Charleville, donde fui la única representante latinoamericana, y publicadas después por la Universidad de Perpignan y otras revistas especializadas de España, Argentina, Perú, etc.
Así, la escritura, como medio de explicar y cuestionar, de conservar lo efímero, se incorporó a mi quehacer. Teokikixtli, revista de papel entonces,
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