09 En la Ruta del Titiritero | Page 12

del teatro independiente El Faro, de Rosario. Me conmovió profundamente, para toda la vida.
Sin embargo( sospecho que el causante fue de una de las variedades apócrifas del Aedes Aegipty, ese mosquito aterrador que te pone amarillo, hemorrágico, microcefálico, mocoso y ardiente, según la OMS), la inoculación definitiva del virus titeviridae ocurrió una tarde a orillas del Paraná, un ríoque-es-un-mar-que-es-un-río. Frío, brisa, paseo, compañía … suspiro leve de nostalgia.
Espectáculo Historias
Trabajaba como asistente social en San Pedro, en la provincia de Buenos Aires, en una villa miseria. Queríamos hacer algo para los chicos y alguien dijo que conocía a un titiritero que cobraba poco o no cobraba nada, por solidaridad social. Ya se sabe, la adarga siempre antigua y la lanza en el empeño.
Hablamos. Hicimos una cita. Él supo que iríamos dos y llamó a un amigo. Nos encontramos. Vimos su taller, sus herramientas, sus títeres. Y el amor surgió en medio del aroma a cola, madera, telas, retablo. Allí estaba. No pude resistirme.
Tal vez fue su traje a la medida. Quizá su pelo naranja. Me inclino a pensar que fueron sus ojos verdes con esa mirada tierna, triste, que trazaba un arco directo al corazón y perturbaba.
Lo tomé en brazos y no lo solté a lo largo del paseo por el río. Llegamos a mi casa, me despedí del titiritero, que quedó contratado, y sin más trámite, me fui a la cama con él, con el Colorado, un hermoso títere de guante.
Allí, Aedes introdujo el virus.
Un día de mil novecientos sesenta y seis despertamos con golpe de Estado. Proyectos como el nuestro en las zonas marginadas fueron suprimidos.
Quedé sin trabajo. Coincidentemente, el titiritero se quedó sin ayudante. Me ofreció reemplazarlo. Discutimos los términos. Comenzaron las giras y los largos entrenamientos con un hilo tendido, las manos enfundadas en los títeres, muñeca, índice, muñeca, vuelta … al infinito. Poco después él insistió en casarnos y yo me negué. Siguió insistiendo, argumentó … bajé los brazos. Nos casamos ese mismo año, por lo civil, claro está. Las invitaciones para la fiesta las hicieron los niños del primer año de la Escuela Integral de Fisherton( en la ciudad de Rosario, fundada y dirigida por Silvana Sandri de Méndez, quien fue, es y será la maestra inspiradora en mi largo recorrido a través de la educación por el arte), en la cual realizaría, años más tarde, una experiencia sobre los Derechos de los Niños que involucraría a los títeres con toda la escuela( existe un video en UNICEF
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