06 En la Ruta del Titiritero enero-marzo 2015 | Página 49

Pata Orlando Araujo titiritero argentino radicado en Venezuela, Daniel Di Mauro (2005), para mostrar lo anterior. Ojo de Vidrio: “¿Quién te trajo el mango? Miguel Vicente: Doña cotorra, aquella que está en aquel árbol que se ve desde aquí. Ojo de Vidrio: ¿A dónde? Miguel Vicente: ¿Allá, no la ve? (Lo va guiando y mientras Ojo de Vidrio mira hacia arriba, lo golpea con un palo que deja inmediatamente). Ojo de Vidrio: ¡Ay! Algo me ha pegado en la cabeza. Miguel Vicente: Debe haber sido una ramita que cayó del cotoperí.” Y sin dejar de sorprendernos, el títere se convierte en el eterno enamorado que va en pos de un sueño utópico, con aroma dulce de mujer, o de inquietos demonios en forma de sorprendentes remolinos, creando a su paso, paisajes pintorescos, armando la tramoya para hacer efectiva con acento poético y romántico, la viva imagen de la figura quijotesca que en su andar por las cumbres borrascosas de la novela caballeresca de Cervantes, nunca suele estar solo, siempre va de la mano de su fiel escudero Sancho Panza y su flacuchento cuadrúpedo Rocinante. Razón tenía el maestro Javier Villafañe, al destacar que los títeres no tienen una fecha exacta de nacimiento, ellos nacieron con la imaginación y la ensoñación. Haciéndonos partícipes de esta premisa, la misma nos permite adentrarnos y ubicarnos en el campo pedagógico, espacio de acción del teatro de títeres, al cual a nuestro parecer, no se ha sabido entender su nexo como aliado educativo. El títere, al estar presente dentro del aula de clase, cumpliendo un rol de apoyo protagónico junto al docente, puede emplearse para abordar temas de valores referentes a la convivencia, solidaridad, amistad, entre otros. Incluso para introducir en contexto al niños, niñas y adolescentes, en la temática donde se planteen el tabú en algunos en sus tantos referentes (divorcio, drogas, violencia familiar, de género, entre otros). El títere se adentra en este terreno, en mutuo acuerdo con su ejecutante, el docente – titiritero, de llevar a cabo un juego teatral, que posee una serie de códigos intrínsecos e imágenes teatrales que hacen de la representación una descripción estructurada de una ficción verdadera. Por tanto, es necesario poder emplear estrategias de enseñanza iconoverbales, que en momentos determinados puedan sustituir la formalidad del discurso magistral, haciendo posible convertir el salón de clase, en un recinto escénico dinámico, interactivo y participativo mediante la acción dramática d el títere. Por tanto, la representación pedagógica cumple con el objetivo didáctico trazado por el docente y a su vez, en el niño y niña perdurará la imagen viva en su memoria, la cual formará parte del repertorio de experiencias positivas que acumulan a lo largo de su vida.