06 En la Ruta del Titiritero enero-marzo 2015 | Page 38
Imaginar mundos posibles, resulta de la capacidad de los artistas de percibir que su contribución para
la construcción de un pensamiento flexible en los niños, les permitirá encontrar una solución creativa a los
problemas que nos plantea nuestra condición de inadaptación total a las situaciones establecidas.
Esta colaboración en la construcción de nuevas percepciones de mundo corresponde no sólo a los
artistas, sino a la sociedad en general, como demandantes del derecho a la cultura; a los derechos de
ciudadanía; de libertad cultural y en general de derecho a la democracia, sin embargo, “Las personas no
nacemos sabiendo vivir en democracia, necesitamos aprender a hacerlo. Este aprendizaje se realiza con la
práctica: a participar se aprende participando”6.
Actualmente la población infantil se encuentra sujeta a una publicidad perfectamente elaborada que
emplea aspectos simbólicos, cuyo fin último es generarles el convencimiento de que, a través del consumo de
un producto, e incluso de los accesorios que le acompañan, satisfarán carencias emocionales, en donde la
legitimación y aceptación social, se realizan en función de sus capacidades adquisitivas.
Por lo anterior, los titiriteros hemos de visualizar la importancia de involucrarnos en la planeación de
proyectos de cultura infantil y saber que, para ello, requerimos de un virtuosismo técnico y estético; de un
exhaustivo análisis en torno a los requerimientos emocionales de niños y niñas y; de la claridad respecto al
papel que cumplen nuestras propuestas artísticas en el desarrollo de actitudes reflexivas y participativas. Sólo
así será posible incidir en la edificación de un consumo cultural infantil que provenga de una demanda
reflexiva y consciente de niños y niñas.
Todo esto es parte de un proceso de apropiación del derecho a la cultura, como ejercicio permanente,
por parte de niños y niñas.
Para Rogoff, el ejercicio de apropiación integra un proceso de actividad sociocultural en el que,
la apropiación participativa es parte fundamental, de tal forma que no existirá una apropiación legítima, sin el
involucramiento de las partes interesadas, en este caso, de los niños como sujetos autónomos y de los
titiriteros como guías para enriquecer su capital cultural.
Sara Guzmán Corral
Sara Guzmán Corral es titiritera con 20 años de experiencia; licenciada en economía por la UNAM y pasante de la carrera de
Arte y Patrimonio Cultural en la UACM. Ha realizado estudios en derechos humanos y culturales; teatro; danza contemporánea;
música y teatro de títeres, tema con el que ha participado en diversos foros y encuentros nacionales e internacionales.
Su tema de estudio es el derecho cultural infantil, el teatro de títeres y uso artístico-cultural del espacio público.
Fundadora e integrante del grupo de Títeres TICUENI (TÍteres, CUEntos y NIños) de 1990 la fecha, con el que ha realizado más
de 3 000 representaciones en México y el Extranjero.
Organizadora del 1er Encuentro Nacional de Trabajadores del Arte de los Títeres (2013) y del 2° Encuentro a realizarse en el
mes de noviembre de 2015.
Actualmente es representante legal de UNIMA-México y miembro del Comité Ejecutivo Nacional por UNIMA D.F.
6
Morfín, María, Participación infantil y juvenil. Una guía para su promoción, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
(CONACULTA), México, 2012, p. 15