06 En la Ruta del Titiritero enero-marzo 2015 | Seite 29
Estas figuras de barro articuladas –representaciones de la
forma humana- han sido encontradas en los sitios arqueológicos
correspondientes a las culturas Maya, Totonaca, Teotihuacana,
Tlaxcalteca, Cholulteca y Mexica, entre otras. Datan a partir del
año 300 d. C. y son muñecos hechos de barro –casi todos- de 6 a
35 cm de altura, con los brazos y/o piernas independientes del
cuerpo, pero unidos al mismo con fibras naturales que les da
ciertas posibilidades de movimiento.
La mayor parte de las figuras que conocemos tienen rasgos
teotihuacanos, aunque también las hay con las características
propias de la escultura de la región, como en el caso de las
figuras sonrientes articuladas de la cultura totonaca. Sólo una
tiene orificio en la parte superior de la cabeza, que le permitiría
estar sujeta de ahí por medio de una cuerda (figurilla 6); aquí
conviene señalar que la manipulación de estos muñecos
posiblemente era diferente a las técnicas que se utilizan en la
actualidad.
La ornamentación de las figuras es de una gran variedad:
las hay con orejeras, pulseras, collares, pectorales, tatuajes o
adornos en los pies; muchas visten con taparrabos, pero las hay
también desnudas con los órganos sexuales –masculinos o
femeninos- claramente marcados. Se localizan en varios museos
del país y del extranjero y en colecciones particulares; en el
Museo Anahuacalli, de la ciudad de México, por ejemplo, están
expuestas diez de ellas.
6) Figurilla articulada totonaca.
La figura huasteca perteneciente a la cultura huasteca,
elaborada en hueso de ballena, tiene mucha semejanza con las
que se han encontrado de las culturas griega y romana, aunque
la primera parece ser anterior a las europeas
Todos estos muñecos articulados bien pueden hacerse
bailar en la palma de la mano.
Ahora tenemos nuevamente los textos de los padres
Sahagún y Garibay para ayudarnos en nuestro estudio, y
sirviéndonos de su descripción sobre “el que hace salir, saltar o
representar a los dioses” (Garibay, 1947, p. 235) le damos un giro
al concepto religioso que veníamos desarrollando, marcándonos
el lado profano del trabajo con los muñecos.
En un manuscrito que Sahagún no utilizó en sus
principales obras y que quedó mucho tiempo dormido entre el
polvo de los siglos, Ángel Ma. Garibay descubrió el siguiente
texto, que dio a conocer en 1947:
7) Figurilla articulada huasteca
(Tampico, México).