Leo, no hago vestuario, eso lo hacia Jake. ¿Qué tipo
de titiritero soy? Tal vez nunca me responda esa
pregunta o sigo en busca de una respuesta. Hoy
sigo animando algunos de los títeres que Leo
construyó para ganarle al silencio, a la tristeza. Esta
sea quizá la razón por la que me cuesta tanto
trabajo armar nuevos equipos. Pero a pesar de
todo soy titiritero y lo seguiré siendo, porque es el
único modo que conozco de vivir.
En el 2005 me diagnosticaron cáncer y después de
una operación comencé sesiones de quimioterapia.
Leo y Jake compartieron solo una parte de ese
camino conmigo. El 30 agosto del 2006, en un
accidente de carretera, Leo muere súbitamente. Al
siguiente año, el 6 de septiembre del 2007, Jake
falleció mientras regresaba a casa en bicicleta. Esos
dos eran inseparables. Dejaron un hueco que
nunca se llenará.
Veo esta historia y tengo tantas preguntas y pocas
repuestas, ninguna satisfactoria. El Tlakuache
éramos tres. La muerte. Huérfano. No más taller,
no más casona, no más carcajearse con mis amigos,
no más mi familia, no más funciones con ustedes,
no más celebrar… ¿no más títeres? Siento pena al
decir que soy titiritero: no construyo, eso lo hacía
Leo, Jake, perdonen si no he sido incapaz de hablar
de “ustedes” sin un “nosotros”, no sé delinear su
historia sin la mía, no puedo, no quiero.
Desde algún lugar de la madriguera,
Ihonatan Ruiz
El Tlakuache. Teatro de títeres
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