Ancestors
Diario 3
ENTRADA DE DIARIO
Monterrey, 1626
29 de julio de 1626
Mi padre ha anunciado mi matrimonio con Bernardo García de Sepúlveda, un hombre al que poco he visto en mi
vida y cuyos intereses solo radican en obtener los beneficios de mi padre por su participación en la fundación de las
Siete Ciudades, o como a otros les gustaría denominarlas, la Fuente de Eterna Juventud. Deséame suerte, espero no
arrepentirme de ser parte de la nobleza una vez mi matrimonio se haya consumado.
5 de septiembre de 1626
Hoy es el día de mi boda; Bernardo ya ha firmado los papeles para la cesión de las mercedes con mi padre a pesar
de haberle rogado esta mañana que anulara el compromiso. Me siento completamente devastada y esta vez han
sido mis privilegios los que me han llevado a la desgracia.
18 de septiembre de 1626
Tan solo han pasado algunos días desde mi casamiento y debo decir que me siento completamente arrepentida de
cómo juzgué a Bernardo. La noche de nuestra boda, Bernardo me confesó que firmó los papeles antes de la
ceremonia pues quería vender las mercedes para conseguir un lugar en la Villa de San Gregorio de Cerralvo,
ciudad de León que apenas se encontraba en repoblamiento. Aún no siento nada por él pero sé que es una persona
de buen corazón y le he tomado cierto cariño.
6 de octubre de 1626
Antonio López de Villegas, un hombre con el que mi padre ha mantenido contacto, ha llegado con una cuadrilla
de San Luis Potosí de más de trescientos hombres. Apenas llevamos unos días en la ciudad, pero Bernardo quiere
acogerlos y darles trabajo en la zona minera. Aún no sé de qué forma podría apoyar a la cuadrilla, pues no
contamos con ninguna clase de privilegio importante, pero confío en la bondad de Bernardo y sé que no
abandonará a estos hombres, quienes han sido excluidos por ser descendientes de chichimecas y cuyas familias
dependen de ellos.
15 de octubre de 1626
Bernardo me involucra en sus asuntos más de lo que creí; no toma ninguna decisión sin haberlo platicado conmigo
antes y eso me tiene más que feliz. Cada que habla veo un brillo en sus ojos que me hacen darme cuenta de lo
apasionado y comprometido que está con respecto a nuestro matrimonio así como con todas las personas que apenas
llegan a la ciudad. Creo que estoy comenzando a enamorarme de él; aún no se lo he dicho, pero espero que el
momento se dé pronto.
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