Flujos migratorios hacia Europa: impacto a nivel social, económico y político
Máster Interuniversitario en Analista de Inteligencia 2015/2016. Universidad Rey Juan Carlos
en cada país que nunca han actuado de manera excesivamente represiva contra aquellos que recién
llegaban, puesto que el crecimiento económico de que se gozaba en Europa permitía la absorción de
los flujos en las poblaciones de los respectivos países destino. La misma situación se ve reflejada a
nivel interno entre los propios países miembros, con altibajos en el volumen de los flujos, de los
países emisores o receptores…; contando ellos además, con la ventaja de la facilidad de movimiento
interior con respecto a los inmigrantes externos.
La Unión Europea ha sido testigo de un crecimiento de los migrantes económicos en sus países
durante los años que abarca el análisis, pasando de contar con 3.439.768 inmigrantes contabilizados
en el lustro que va de 1995 a 2000, a más del doble a partir de 2005, con 8.551.739 personas; y la
tendencia indica que se continúa a la alza (las cifras del 2015 y lo que suma de 2016 alcanzan ya los
2.733.109 migrantes dentro de la Unión Europea).
Años
Número de inmigrantes a la Unión Europea
1995 – 2000
3.439.768
2000 – 2005
3.835.114
2005 – 2010
8.551.739
2010 – 2015
8.743.502
2015 – actualidad
2.733.109
Tabla 1: Número de inmigrantes a la Unión Europea de 1995 hasta la actualidad (Banco Mundial)
Si bien la mayoría de los países parecen ser receptores de migrantes desde 1995, algunos destacan
como destinos estrella, entre ellos Austria, Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido. Es
destacable en el análisis a nivel individual de los países, el incremento generalizado que se produce
en el número de llegadas a partir de 2005, momento en el que países como Francia, España, Italia o
Reino Unido doblan con facilidad el número de personas que entran en sus fronteras para quedarse.
Sin embargo, deben analizarse estos datos con cautela, considerando un posible sesgo en la recogida
de datos, puesto que a partir de este lustro las cifras comienzan a ser más fiables y coinciden con
este incremento generalizado en el número de migrantes contabilizados; pudiendo darse el caso de
que el número de los años anteriores sea ser mayor del recogido. Destaca el caso de España como
país receptor del mayor número de migrantes entre 2005 y 2010, superando la cifra de los dos
millones (2.456.076 inmigrantes), para pasar a tener una cifra negativa en el lustro actual (a partir
de 2015 abandonan el país 428.267 personas), evidenciando el impacto de la crisis económica en
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