Flujos migratorios hacia Europa: impacto a nivel social, económico y político
Máster Interuniversitario en Analista de Inteligencia 2015/2016. Universidad Rey Juan Carlos
diferencias entre países suponen una dificultad a superar para poder conseguir políticas y
mecanismos comunes a los países de la Unión Europea.
ANTECEDENTES
Se denomina migrante a toda aquella persona que llega a un país o región diferente de su lugar de
origen para establecerse en él temporal o definitivamente. Los actuales veintiocho países integrantes
de la Unión Europea han sido, con grandes diferencias entre ellos, tanto fuente de emigrantes como
grandes receptores de inmigrantes en función del momento histórico. Nos estamos refiriendo a los
conocidos comúnmente como migrantes económicos, personas que abandonan un país por algún
motivo que no se recoge en la condición de refugiado establecida por la Convención de Ginebra.
La distinción a este nivel entre migrantes y refugiados es necesaria debido a la calidad de los datos
recogidos desde el inicio de la Unión Europea sobre las dos categorías. Si bien la Oficina del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) recoge cifras sobre el volumen
de refugiados a nivel mundial desde su fundación en 1950; los datos sobre migraciones no se
disponen con ese nivel de detalle por no contarse con una agencia internacional al uso. La
información más detallada se encuentra en bases de datos de carácter general como el Banco
Mundial, que presentan diferencias en la aportación de datos de los distintos países, y cuya
información aporta cifras fiables para remontarnos como máximo hasta 1995 y poder elaborar una
buena comparativa que derive en un análisis significativo. Paralelamente, los motivos de uno y otro
tipo de migraciones (económica y de asilo), la actuación legal con la que los países se han de
enfrentar a ellas, y la manera en que debe actuarse en el país de origen para darle freno a una u otra
son radicalmente distintas; y es por ello que la diferenciación no hace sino aportar al análisis.
A la hora de analizar el papel de la Unión Europea desde 1995 hasta la actualidad, dentro del juego
de las migraciones económicas mundiales, debemos tener en cuenta que se trata de un conglomerado
de países económicamente fuertes y que, a lo largo de estos últimos veintiséis años, no han sufrido
dentro de sus propios territorios grandes conflictos armados o desastres naturales. La vieja Europa
ha sido vista por los países limítrofes en menor grado de desarrollo como el destino soñado; no solo
por el nivel económico, sino también por el respeto de los derechos humanos y la calidad de vida de
que hacen bandera. Las vías de entrada a los países miembros, así