Un largo viaje
branly, musée bourdelle, musée des arts, y después me topé con una hermosa estatua La Venus de Milo, se encontraba en el museo Louvre-Paris, era bellísima. Salí corriendo del cuarto caminando por la hermosa ciudad de París, mientras daba mis grandes pasos a toda prisa, no me di cuenta que estaba perdido, estaba muy lejos del museo, así que me acerqué a una señorita que estaba enfrente de una tienda,. Me acerqué a preguntarle pero lo único que decía era - désolé, je ne comprends pas- que significaba no lo entiendo, decidí entrar a la tienda a preguntar pero tampoco lo entendían, después de señas y señas, me rendí, y me decidí por mejor dar un paseo por todo París.
Caminé solo viendo tiendas, después vi una nevería, se me había antojado un helado así que entre y solo pude pedir mi helado con señas, fue divertido y raro a la vez, mientras comía mi helado seguí caminando hasta toparme con la hermosa Torre Eiffel, era bellísima , me subí por unos tipos elevadores hasta la última parte de arriba, se veía todo París era bellísimo, enfrente se podía apreciar un tipo jardín, y alrededor casas, tiendas y por ahí mi museo, el museo que tanto deseaba ir, me imaginé viendo La Venus de Milo, apreciándola, pero tal vez eso no se cumpliría.París es muy grande y no sabía si encontraría el museo, después de un rato anocheció, la torre era bellísima iluminada, todo era mágico, al final seguí caminando por todo París, no había taxis ni transporte, hasta que mejor que quede sentado en un banqueta, pensando en cómo volvería, voltee hacia atrás para ver donde me encontraba, y para mi sorpresa vi el museo ahí estaba, Louvre-París, lo había encontrado por fin, lo único malo estaba perdido, me levanté y vi el horario, después de verlo seguí mi camino y me encontré con un mendigo, para mi sorpresa hablaba español, le pregunte donde se encontraba mi hotel, el me indico como dos calles, y agarre camino hacia ellas, la noche era tenebrosa y fría, así que camine lo más aprisa que pude.
Después de recorrer unas cuantas, calles me encontré con una señora más grande que yo, que al parecer tenía una enfermedad muy extraña, que causa falta de sueño, le pregunté por señas hasta que logro entenderme, seguí el camino que me dijo la señora, hasta que si definitivamente ahí estaba mi hotel, todo estaba en silencio entre y subí a mi cuarto, por fin en mi cuarto, me puse mi pijama y dormí, bueno, al principio de me complicó un poco conciliar el sueño, ya que no paraba de dejar en el museo, ya quería que fuese el siguiente día, después de tanto desearlo me quede dormido, me soñé admirando la hermosa escultura, su cara su cuerpo, la forma de sus labios, todo tan bien detallado.
Al siguiente día me desperté las 7:30 de la mañana, la hora adecuada, me bañé, me vestí y todo lo que se hace cuando uno se despierta, después de tomarme mi rico café, salí del hotel camino al museo, era tan emocionante, me encontré al mismo mendigo de la noche anterior y le compre un buen desayuno, era lo menos que yo podía hacer, hasta que por fin había llegado el momento de entrar al museo, no me lo podía creer, entré, compré mi boleto y admire muchísimas pinturas. Nunca había visto tanta belleza en un solo lugar, al ver cada obra me enamoraba más del arte, y al escuchar a las demás personas que estaban ahí, las diferentes maneras de persona de cada persona, porque muchos veían la misma obra pero no pensaban ni representaban las cosas de la misma manera, esa es una de las cosas que más me gusta del arte. Estaba ansioso por ver La Venus de Milo, seguí admirando hasta que por fin ahí estaba, igual como en mi sueño admirando la hermosa escultura, la forma en que fue hecha, con tanta delicadeza, su expresión, todo era mágico. Pasillo tras pasillo, vi muchas obras pero al entrar a una sala, vi la pintura de la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci, una de las mejores obras que se Leonardo Da Vinci había pintado. Yo era otra más que había caído bajo el hechizo de París. Era irresistible. Decenas de obras, sólo hacían que no me quisiera alejar de ahí. Sin embargo, mis deseos no son órdenes aquí y tuve que abandonar el museo eventualmente. Y después, lo de siempre. Me transporté en taxi hasta mi hotel. Listo para dormir me acomodé en la cama, respiré profundamente y caí en un profundo sueño.
Me desperté muy temprano, para poder tomar un metro que salía desde la estación Howards en parís con destino a la fascinante ciudad de Venecia en Italia. Así que tomé el primer metro que salía hacia Venecia, para poder continuar y vivir mi aventura al máximo.
Llegando a la ciudad de Venecia, me subí a la famosa gondola, para poder contemplar toda la ciudad a su máximo esplendor en los puentes y canales de la ciudad y al terminar el recorrido en la góndola, curiosamente me dejo en frente de un museo llamado Versalles, y yo como amante del arte decidí entrar ahí. No sé si fue el destino, que me llevó a un lugar tan sorprendente e increíble, vi muchas obras de la cultura Italiana además de la Vanidad, a mi parecer, la quinta mejor pintura que he visto. Saber que durante toda mi vida, nunca había visto obras tan bellas, como las que he visto en este viaje, que parece que es un sueño y no la realidad.
Ya cuando estaba a punto de salir del museo, vi a una mujer de espaldas, y me emocioné demasiado porque al parecer era igual a mi hermana afuera de una florería. Corrí hacia ella pero cuando, la agarre del hombro y la voltee, me di cuenta que no era ella, solo era una mujer muy parecida a ella. Después de una sincera disculpa me alejé cabizbajo sin voltear atrás.