Digital publication | Page 40

Ya en el aeropuerto, descubrí lo rápido que el mundo actual gira. Todos iban dando pasos largos y rápidos a comparación de los míos. Un desfile sin fin de maletas de todos colores y tamaños pasaba de un lado al otro. Y era una sopa de mil caras aquel lugar. No fue difícil encontrar mi vuelo lo difícil fue acatar una serie de instrucciones que para mí eran totalmente desconocidas. Pero a pesar de todo, lo entendí y pude llegar a mi vuelo. Un asiento junto a la ventana aguardaba por mí. Las instrucciones nada claras del capitán sonaban en las bocinas y las azafatas pasaban de un lado a otro repartiendo bebidas y pequeños paquetes de golosinas. Para ser sincero, estaba un poco (por no decir muy) nervioso. Un avión. Estaba en un avión a punto de despegar nada mal para un anciano que viaja solo. Siempre quise subirme a un avión desde que era niño ¿Quién hubiera dicho que pasaría de una caja de cartón con dos alas pegadas a cada lado a un verdadero e imponente avión? No le tenía miedo a las alturas, no podría temerle a algo que todavía no conozco. De hecho el despegue era la cosa que más ansiaba, ver cómo la gente, los cultivos y hasta los edificios más grandes parecían parte de una casita para muñecas. Y, finalmente, entre un montón de palabras indescifrables que provenían de las bocinas, fui capaz de escuchar “¡Que disfruten su vuelo!” seguido del sonido del motor arrancando. Y así fue como por primera vez en toda mi vida pude subir a un avión y me fue posible tener una vista bellísima de la ciudad. Un tipo de escalofríos llegaron a mi cuerpo pero eran de emoción. Finalmente vería con mis propios ojos lo que las postales me mostraban y, por un instante, todo esto sonaba como si fuera un loco sueño.

Día uno de mi primer y tal vez último viaje alrededor del mundo en busca de artes populares y difíciles de encontrar viaje demasiadas horas para un viejo de mi propia edad pero valió mucho la pena, hoy acabo de aterrizar a un país muy conocido llamado Siria que está en la costa este del mar mediterráneo al lado derecho de Lebanon y Sobre Jordán. Al aterrizar hacia demasiado calor ya que era casi puro desierto y con mucho sol, casi al salir del aeropuerto sentí el calor mortal del sol y el piso quemado, sentía demasiado calor pero principalmente me sentí con mucha adrenalina por el gusto de poder conocer todo sobre el país, sus culturas, tradiciones su religión, idioma, y también su comida tradicional, pero en lo que más estoy interesado es el arte en el país y las pinturas que más llaman la atención en sus regiones. Me hospedé en el hotel más cercano a una ciudad antigua que he querido conocer desde hace mucho tiempo pero antes tuve que desempacar y preparar mis cosas para turistear los alrededores cercanos, me habría gustado conocer más allá de la región de Sinagoga pero no tengo tiempo suficiente. Agarré mi bolsa de la cintura para poner mis pertenencias, deje el hotel y me fui a conseguir mapas y cupones para los museos, lo que hice después fue merodear por los lugares cercanos que me llamaron la atención como tiendas de antigüedades y restaurantes populares me pareció muy corto el viaje pero me gustó mucho el área, lo que me incomoda más es el calor del sol, no tengo ni la menor idea de cómo las personas de aquí puedan resistir este calor tan intenso sin quemarse o ser molestados por ello lo bueno es que solo estaré aquí por pocos días, luego me iré a otro lugar más cálido y refrescante, al primer museo que asistiré es en Sinagoga que es un museo muy conocido y famoso, al llegar a la ciudad pensé que eran solo rocas formadas, pero después de recorrer por un rato me encontré con objetos que nunca había visto en mi vida, no las puedo explicar aquí porque no sé cómo se puedan describir, después de observar más cosas alrededor de ese museo vi una pintura que me llamo más la atención que fue una en donde estaba Moisés haciendo brotar agua de una roca, pero habían más cosas dentro de esa pintura, estaban los 11 apóstoles y sobre ellos unas casas pequeñas pero sobraba una casa que era el último apóstol, en la religión católica uno de esos apóstoles traicionó a Jesús y fue castigado, que su nombre fue Judas, además habían unas velas que tal vez representaba la iluminación de la presencia de Dios. También el agua que Moisés brota de la roca puede ser agua católica para bendecir a los apóstoles, al parecer en lo siguiente del turismo, esa pintura fue la que más me llamo la atención ya que representa la historia de los apóstoles y Moisés en una sola pintura.

Al terminar mi día, llegue al hotel muy exhausto y feliz de poder haber visto esa ciudad y sus interiores artísticos, el próximo día fue mi último para quedarme en el país de Siria ya que tendré que tomar otro vuelo a otro país, este ultimo día aprovechare para probar los platillos más populares del país, su platillo más tradicional es pan plano de Pita que es redondo y suele ponerse sobre él una capa de hummus, elaborando de esta forma una especie de salsa para mojar, fue un plato delicioso y exquisito, simple pero bueno, después en la tarde me fui al parque Sacher a recostarme y disfrutar de la sombra que podía tener por un rato, veía a las personas caminar y ejercitar al igual que a los niños jugando en el área donde están las resbaladillas y columpios, todos se veían felices y eso me calma la mente, por la cual cerré mis ojos un rato y me quede dormido por horas, cuando desperté ya estaba oscureciendo, entonces me fui al hotel y aliste mis cosas para irme de viaje en próximo día, cuando estaba a punto de irme a dormir, me fui al balcón a ver las estrellas ya que se veían hermosas en el cielo sin nubes, llegue a mi cama y decidí quedarme despierto por unos momentos a escuchar a las personas caminando en la calle. La mañana siguiente, después de vivir aquel circo del aeropuerto otra vez, abordé el avión lleno de caras desconocidas que sólo tenían algo conmigo: Su destino era París.