Contrario a la creencia popular, los perros no fueron domesticados como seres guardianes, el rol del perro es el de oler. Como bien explica Darwin, los caracteres en desuso tienden a empeorar o desaparecer mientras que aquellos determinantes proliferan.
El prototipo del perro moderno no pesaba más de 15 kilos y era en comportamiento algo similar al lobo indio (Canis lupus pallipes); por lo que los primeros en realizar la tarea de domesticar perros no lo pudieron haber visto como un posible guardián; esto sumado a la disminución en el rango de frecuencias audibles y a un desarrollo acelerado del bulbo olfativo, son suficiente evidencia para afirmar que los criterios de selección fueron sociabilidad y habilidad de rastreo. Si bien en la actualidad hay diversidad en colores, comportamientos y tamaños; esto es una transformación moderna, la cual no significa modificaciones significativas en el carácter.
Una vez se tiene clara la importancia del perro para el hombre, se debe considerar que el hombre para el perro es indispensable. Los perros no pueden vivir sin los humanos, el sistema de recompensas de dopamina bajo el que opera su cerebro da la más grande de las satisfacciones cuando un amo lo premia. Como bien se explica en el método de Luring, para un can no es igual comer del piso que recibirlo a cambio de un trabajo correctamente ejecutado.
En esta transformación neuronal recae el mérito de sapiens, que faltando 20.000 años para que desarrollara la escritura lograra identificar el potencial en la domesticación, es un hecho asombroso y un recordatorio de la inmensa inteligencia de nuestros antepasados.
Tener una mirada profunda sobre el perro, es tener claridad de nosotros mismos. El humano y el perro no son solo amigos, son parte de una misma manada y es imposible concebir a uno sin el otro. Por este motivo te invitamos a crear vínculos con un perro, ya que esto es explorar lazos evolutivos que son muy arraigados. un Desarrollo Sostenible en el 2030.
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