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Deportes

Arbitrando la Emoción

Erase una vez un partido de baloncesto de categoría provincial que se disputaba en un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme. Tanto el equipo local como el visitante se encontraban dispuestos en la pista. Entre los arbitros designados para dirigir el encuentro, se encontraba una jóven, muy bien capacitada para el ejercicio del arbitraje.

Visualicen la situación. Ambos equipos se sitùan horizontalmente a los colegiados para realizar los saludos protocolarios. En ese instante, de entre la formación del equipo local surge un jugador, adelantandose al resto del grupo. Por planta y centimentros, posiblemente pivot. En su mano porta algo, dificil de identificar en un principio. El jugador se dirige con decisión a la jóven colegiada y se arrodilla frente a ella. Todo empieza a combrar sentido, ante el asombro de los presentes. El objeto que porta en sus manos es una pequeña caja negra. Ante el sock emocional de la chica que no parece acabar de creer lo que esta sucediendo ante sus ojos. El jugardor abre la caja, donde parecen brillar unas alianzas. En ese instante le pide matrimonio. La jóven colegiada parece paralizada,

desbordada por la situación. Tras unos breves instantes de confidencias al oido entre ambos. ¿Cúal seria la respuesta?, el jóven retorna junto al resto de sus compañeros. Era el momento de comenzar el partido.

Juzguen ustedes mismos damas y caballeros. ¿Pudo este suceso alterar el arbitraje del partido? ¿Se atreveria esta colegiada a señalar la quinta personal a quién minutos antes le había pedido matrimonio? ¿Provocaria esta situación comprometida un efecto rebote en sus decisiones? ¿Fue una jugada antideportiva o descalificante, por parte de nuestro osado protagonista? ¿Estaran invitados a la boda los jugadores del equipo contrario? ¿Seran testigos? ¿Durante el desarrollo del encuentro dirán la ultima palabra?

Aprovecho para desear a la pareja, en caso de consumarse, un feliz matrimonio. Echamos en falta una Kiss Cam al más puro estilo del espectaculo americano. No sólo se práctica el showtime en Los Angeles. Aquí, en el corazón de La Mancha, también tenemos nuestros momentos. Antes, durante y después de los partidos.

Sin lugar a dudas, en ese partido, la jóven colegiada estaría más pendiente de arbitrar sus emociones que de los pasos y segundos en la zona de los jugadores.

¿Como puede afectar un suceso inesperado, con un elevado componente emocional, a nuestras decisiones? A través de un hecho real, planteamos más preguntas que respuestas. Emociones muy humanas en situaciones de competición. Arbitrando la emoción.

Autor: Manuel

GAM

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