ZITTO ! Septiembre 2013 | Page 22

-¿Te gusta Pink Floyd?, me preguntó. -Sí, muchísimo. -A mí también, tengo todos sus discos, los escucho todo el tiempo, de hecho tengo nombre de una de sus canciones. -Lo sé. En ese momento dejó de ver el fondo de su copa, levantó su mirada de cobalto y me disparó un dardo jíbaro: -Do you want to see Emily play? Regresamos a casa de Miriam, no había nadie, busqué a tientas el apagador, -Don´t!- dijo Emily, tuvimos que caminar por la estancia que se encontraba en penumbras, me quedé parado tratando de ubicarla, pero ya no la veía. Por un espejo vi pasar una figura pálida, era ella desnuda, se movía como un espectro de una habitación a otra, la imagen era deliciosa, sentí una hoja de metal en mi garganta, -shhhhh- me susurró al oído, me vino a la mente la katana miniatura que el padre de Miriam guarda como recuerdo de su viaje a Oriente, y que jamás saca de su funda debido a su peligroso filo. Cortó un botón, luego otro, luego los demás, pude verla ahora de frente, quise tomar sus senos, pero sentí el arma en mi apéndice rígido, entendí que jamás serían míos. Sentí su lengua recorrer mi pecho y descender, descender... -Lay down on the table!- y de un violento empujón me derribó sobre el comedor. Separó mis piernas y brazos al tiempo que olfateaba vorazmente mi piel, se sentó sobre mi pelvis y empuñó la katana contra mi pecho, tácitamente me advertía que un flaqueo de mi parte implicaría hundirme el lacerante metal. Comenzó sus embates frenéticos en los que encorvaba su espalda como gata furiosa en un ritmo bestial, devorándome y regurgitándome, llevándome a un vértigo imparable. Finalmente con un chillido estridente dio por terminada la danza lasciva, ella había drenado ya todos mis fluidos y yo era solo un despojo, caí exhausto. La luz del día me despertó, ya no estaba, la busqué por toda la casa, se había ido sin dejar nada, ni su ropa, ni sus pertenencias, nada, había decidido regresar a Arizona. Solo mi orgullo herido me alejó de buscarla y con el tiempo me convencí de haberla perdonado, pero un día en una reunión a la cual fue Miriam, alcancé a escucharla decir que durante sus estudios en Estados Unidos, hubo un par de cosas que detestó de su compañera de cuarto: la horrible música que escuchaba y su repulsiva colección de insectos que clavaba a su pared, y que ella misma disecaba. ZITTO! 12