ENSAYO años sentados en el aparador sin que nadie los mire; y es por eso que cuando un pobre diablo toma, le sale casi regalado, y cuántas veces estas tiendas no me ahorraron unos cuantos pesitos al tener que comprar libros para la escuela. Juro que en estas tiendas encuentras de todo, hasta libros que no sabías que debías tener. Miguel Ángel de Quevedo está llena de ellas, y cada una con más curiosidades que las otras. Paseándote por ahí, puedes oír a los autores llamarte y seducirte para que tomes sus libros. Te cuentan sus historias y se aferran a ti para que los lleves. Es eso, o de otra manera no me explico cómo termino comprando libros cada vez que entro a una solo a“ ver”. Yo creo firmemente en que los libros llegan a ti cuando los necesitas, ellos te buscan, muy parecido a como la varita escoge al mago, y no al revés. Si hay algo que he aprendido en mis 15 años como lectora es eso, los libros te cambian y te marcan, y ese libro que tomaste por curiosidad y llevaste a casa, no fue casualidad. El espíritu del libro te llamó y eligió. Y los libros, entre más viejos, más sabios. Es por eso que cuando me pierdo un poco en la vida, voy a buscarme en los cementerios de libros, pues sé que alguno me dirá las palabras exactas para regresar.
ANA MARÍA VELASCO
Estudiante de Comunicación en la Universidad Panamericana, campus Ciudad de México. Actualmente forma parte de la compañía de teatro de esta y sus intereses están en el ámbito cultural.
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