Zaguán Literario Zaguán Literario 02 | Page 58

puso todo su esfuerzo en moverse unos cuantos centímetros y logró es- conderse en una esquina. No lo encontró. El inútil botón aquel El suéter regresó a su lugar después de unos días. 3 hizo un esfuerzo por Cecilia Garza Corres Dentro del ropero de Lilia, entre los pantalones y las camisas, había un suéter de lana rosa pastel con 9 botones blanco aperlado. Dentro de estos se encontraba el 3, y tal como su nombre lo dice, era el tercer botón. Así es, debajo del 2 y antes del 4. Dentro del ropero de Lilia, entre los pantalones y las camisas, había un suéter de lana rosa pastel con 9 botones blanco aperlado. Dentro de estos se encontraba el 3, y tal como su nombre lo dice, era el tercer botón. Así es, debajo del 2 y antes del 4. 3 quería ser el primero, quería ser el importante. Aparte a 1 nunca lo abrochaban, y 3 odiaba que lo abrocharan; no le gustaba sentir la presión que rodeaba su cuello y el esfuerzo que tenía que hacer para manten- er cerrado el suéter, sentía que era completamente inútil por estar en el tercer lugar. Llevaba ya 2 años en esa cálida prenda. No aguantaba ni un segundo más, su suéter era el favorito de Lilia así que siempre lo usaba. Decidido, comenzó a romper los hilos que lo ataban a ese suéter ―eran muchos y tardó un rato. Los otros botones le dijeron que estaba loco, pero ver a sus amigos y de pronto, ¡sorpresa, un nuevo 3! Alguien había toma- no escuchó. do su lugar y todos los botones se veían contentos. Quedaba sólo un hilo, y antes de cortarlo se despidió de sus compañeros Nunca encontraron a 3, el original. Y en ese rincón, quedó el inútil botón de vida, 2 y 4. Cortó el último hilo y saltó. aquel. 3 veía desde el fondo del ropero cada vez que Lilia buscaba ropa para sólo reía en silencio. A veces extrañaba platicar con sus botones favoritos ponerse. A veces cuestionaba su sentido de la moda, pero no decía nada, pero no había forma de que lo escucharan, así es que ni lo intentaba. Se comenzó a sentir solo. Cuando la niña abrió el ropero para buscar su suéter favorito se encontró con la sorpresa de que faltaba un botón. Buscó por todas partes, pero 3 57 58