Zaguán Literario Zaguán Literario 02 | Page 48

La cultura es lo que nos hace ser humanos, pero quede claro que con esto no quiero decir que debamos dejar la tecnología a un lado, no; es solo que debemos retomar los cánones de los cuales venimos y hacerlos nuestros. Adaptarlos y no desecharlos como si no nos sirvieran, porque al final de Mártires en la crisis moderna Melissa Juárez Mora ellos hemos nacido. Uno es lo que lee, somos el reflejo de nuestro libro favorito, somos la creación del Principito, los monstruos de Mary Shelly y el drama de Ana Frank en cada página de su diario. Nosotros somos historia, somos cul- tura. “la violencia mexicana no queda en un estado opresor ni en un sofisticado sistema de narcotráfico. Empieza conmigo, con nosotros, con todos.” Somos esa cultura que estamos dejando sin vida. El siglo pasado fue testigo de dos grandes guerras que hicieron ver las batallas de Napoleón como un juego de niños. El daño no se quedó en las trincheras, aun con “tratados de paz” y organizaciones mundiales que bus- caran la diplomacia, el daño moral y psicológico que dejaron estas guerras sigue manchando al hombre hasta nuestros días. De pronto la vergüenza, apatía y melancolía de los sobrevivientes de los conflictos bélicos pasó a las generaciones próximas, primero en la cultura y el arte, y luego en los o mal del otro―. “La Modernidad tiene una insaciable avidez de progreso y de consumo y el fascismo es la violencia sin rostro humano, precedido de la modernidad” (Benjamin, W.). Fromm se pregunta si acaso no es cuerdo aquel inadaptado a la sociedad, si esta no es una sociedad enferma. ¿No será posible que la masa se en- cuentre inadaptada a la propia naturaleza humana? “Muchos neuróticos graves creen que sus ritos compulsivos o sus ma- nifestaciones histéricas son reacciones normales contra circunstancias un tanto anormales. ¿Y qué es lo que sucede con nosotros? (…) No es mucho más alentadora nuestra gestión en los asuntos económicos. Vivimos den- tro de un régimen económico en el que una cosecha excepcionalmente buena constituye muchas veces un desastre económico, y restringimos la 47 48 sistemas político y económico ―con su egoísmo y desinterés hacia el bien