Zaguán Literario Zaguán Literario 02 | Página 38

do de la basura y con un miedo que, por lógica, un ser de su tamaño no casa; se sintió una gran expectativa en el ambiente. ¿Qué pasaría?, ¿le debería tener, Dana vio venir una mano, esta mano sería su salvación; o gustaría su nuevo hogar?, ¿podría convivir con un lechón/perro, un gato eso creía. que se cree bebé y una gata que pide amor las 24 horas del día? La metieron en una jaula dentro de un coche. Este empezó a moverse. Es- Ninguno en la familia sabíamos qué iba a pasar, pero estábamos seguros cuchaba ladridos y olía a otros perros. Llegaron a su destino y este lugar que íbamos a esforzarnos por que lo que pasara fuera algo positivo para era el antirrábico. Dana, que de ahora en adelante se llamaría Helga, aunque no creo que le Pensemos lo que es un antirrábico. Es un lugar lamentable, muy insalu- importara el cambio de nombre, ni siquiera creo que sepa cómo se llama. bre, el cual lo único que hace es ocultar a los perros callejeros. Nosotros Dana es una gran danés de 10 años, tiene unas patas kilométricas, una pensamos que no hay porque ya no los vemos en la calle, sin embargo cara más grande que la mía, una mancha blanca en forma de corazón en estos lugares están llenos de mascotas que mágicamente desaparecieron el pecho y unos ojos verdes que transmiten mucho sufrimiento. de nuestra vista. Ella nació para una misión, como todas las personas y animales que vie- nen a este mundo, pero ¿quién decidió que la misión de Dana en esta vida era simplemente ser pie de monta de perros con pedigree en un cria- dero? Los cachorros serían vendidos a precios exorbitantes, solo porque según ellos eran de sangre más pura que los otros, los criollos. Esta perra estuvo 6 años teniendo innumerables partos cada vez que podía, una tras otra, generándoles felicidad a familias las cuales estarían encantadas de presumir cuánto gastaron en un perro de raza, el cual cuando creciera mucho y les fuera aburrido y estorboso simplemente lo echarían a la calle. En algún punto de su vida, la gran danés de ojos tristes dejó de funcionar, y por funcionar me refiero a que ya no tenía la misión que estas personas decidieron que tendría toda su vida. Dana ya no podía tener cachorros. Eran días y noches en la calle, acostumbrada a comer 3 veces al día, esta perra no sabia cómo moverse. Dana no estaba educada para sobrevivir en las banquetas. No sabía buscar comida por cuenta propia. El criadero que había sido su hogar y las personas que habían sido su familia la echaron simplemente porque dejó de servir, como cualquier otra máquina que usaran día a día. Después de meses de deambular por las calles, comien- 37 38 Abrimos la puerta y sus patitas viejas dieron los primeros pasos por la