CUENTO
Así que... Mariana era su novia desde hacía dos años y se habían dado un tiempo justo el día que me conoció, pero no podían cortar porque sus padres la amaban. ¿ Pero qué sus padres no sabían de mi? No. ¡ Eran puras mentiras! Pero... ¿ Entonces ella tampoco sabía y no me odiaba? No, tampoco. ¿ Y Jos? ¡ Ni siquiera existe! ¿ Cómo? No tiene sentido. No estaba entendiendo nada. Los recuerdos y las charlas pasaban por mi cabeza como remolinos y me estaba volviendo loca. ¿ Con quién carajos había estado todos esos meses? ¿ Quién era? Él solo respondió:“ Lo lamento, Pao. Creí que podía con esto y tenía que hacer que te la creyeras. Pero tranquila, los sentimientos y los sueños eran reales.” Mi mente se paró. Recordé cómo aquel día quise cambiar mi último dígito, cómo ignoré su foto de perfil, cómo ignoré que no quisiera presentarme a sus padres, cómo pasé por alto que Mariana me odiaba cuando no tenía sentido. Me dio rabia pensar que le pude haber dado like a esa foto de las pizzas y todo su teatrito se hubiera venido abajo en cuanto ella viera mi foto de perfil con él. No supe qué contestar, así que puse“ Está bien, jaja.” Borré su número.
Han pasado casi tres años y al día de hoy no está bien, porque para mí, hoy todavía vivo en nuestro“ para siempre”.
13