Sigo con mi camino, abriéndome paso shot, risas estrepitosas. Alcanzo a ver entre la multitud. El espacio vital no a un amigo a lo lejos, Diego; se la pasa existe. Saludo a conocidos que me en- tan bien que solo derramará un par de cuentro mientras espero ver a alguno lágrimas después de que la ofuscación de mis amigos. Las fiestas son algo cu- y éxtasis del momento hayan desapare- rioso; Vale, a quien apenas conozco, cido, cuando se encuentre solo, rodea- me saluda con tal afecto que damos do de aquellos pensamientos que tan la impresión de ser amigas desde hace efusivamente intentó olvidar toda la años. Después, por fin encuentro a noche. El alboroto y la música se apa- una de mis mejores amigas, Fer, quien gan, pero al parecer el bullicio sigue en me saluda como si nos acabaran de su mente; está solo, sin saber qué. Y presentar y no tuviera interés en cono- cómo le duele la cabeza. Mejor dormir. cerme. No me ofendo, tenemos los su- Soñará con torres de botellas de cerve- ficientes años de amistad como para za vacías y sus amigos festejándole lo no sorprenderme de sus actitudes, in- Me pregunto cuántas personas aquí estarán con quien realmente tienen ganas de
sensacional que es en las fiestas, lo bue- cluso he llegado a aceptarlas. Además estar. Desde el sillón donde estoy sentada puedo ver la zona en la que hay más
na onda que es este güey, y a eso le lla- veo que está con un nuevo ‘amigo’, y sé gente bailando, o por lo menos un intento de baile. Una de mis amigas quiere ir.
mará ‘sueño de felicidad’. Pero todavía que le encanta la atención. Nunca he sido buena para bailar, pero qué más da; además, aunque usualmente me
le faltan unas cuantas horas y algunos Finalmente encuentro amigos con los molestan las multitudes, en estas ocasiones son una oportunidad para desaparecer.
shots para llegar a eso. que quiero estar. Tomo una cerveza. Nos adentramos en la gran masa y es divertido hasta que me siento verdaderamente
disfrutan del momento. Shot, shot,
acorralada. El problema es que los derechos individuales se pierden en medio de
la multitud, y en cambio, hay derecho a lo que sea. Cómo me gusta cuando un des-
conocido embarra su ser contra mi persona. Suficiente tiempo de estar en la masa
para mí. No lo tolero, me siento como un pedazo de carne de res.
La música está tan fuerte que no alcanzo a escuchar nada de la conversación en la
que estoy, aunque no me importa mucho, sé que platicamos de todo y nada. Me
tomo una cerveza. A mi alrededor también sucede todo y nada. Todos en la fiesta
estamos detrás de máscaras. Somos una masa, un pensamiento colectivo vacío. En
la próxima fiesta me voy a tomar cuatro shots desde que llegue.
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