YoesOtro 8 | Page 25

Arte y literatura joven

Después de dos años en que el ingeniero Martín Rodríguez invirtió dinero llevando a su jefe a lugares clandestinos donde llevaban putas, alcohol y drogas de catálogo, por fin, un 4 de julio se le notificó que sería el nuevo gerente general de la zona Torresdeasador.

Se sentía más que preparado para aceptar el puesto, al fin que había leído ya varios libros de liderazgo y superación personal, además, diariamente compartía en sus redes sociales, imágenes con frases motivacionales que seguro llegaba a las emociones más profundas de sus empleados.

Con la emoción del aumento de sueldo, el lunes se presentó a primera hora en las oficinas de la compañía con un discurso escrito; convencido, que sería un excelente comienzo para mostrar su capacidad de dirigir. Así que después de la presentación del gerente Nacional, el ingeniero Martín Rodríguez, desenrolló el papel que tenía guardado en su bolsillo y tomó el micrófono para mostrar seguridad y dio inicio a su discurso:

“Estimados trabajadores. Es un gusto presentarme como el nuevo gerente de ventas de la compañía Una luz al final del camino. Reitero mi compromiso con el ingeniero Martín Rodríguez, quien me brindó su confianza y me designó en este puesto.

Verán, estimados trabajadores, yo llegué aquí gracias a mis méritos y esfuerzos, a mí nadie me regalo nada. Soy una persona honesta, que sabe trabajar y que viene desde abajo. Así que aunque hayan pasado 15 años desde que yo ocupé un puesto igual al de ustedes, se cómo se trabaja, así que les pido que no me vengan con cuentos de que las cosas han cambiado en estos años, y que es más difícil trabajar ahora, porque queriendo aunque no se tenga la herramienta necesaria se pueden atender los designios de los jefes.

Les pido que se pongan la camisa de la empresa, como les digo, he sido uno de ustedes, que tienen familias, pero con la situación actual de país, ya quisieran muchos tener el empleo que ustedes tienen, por lo que no nos conformaremos con trabajar las 8 horas diarias que dice el contrato, aquí se trabajará de gallo a grillo, para demostrarle a don Joaquín Hernández, nuestro Gerente Nacional la responsabilidad que tenemos a esta empresa.

Además, les pido cultiven su mente, no hay nada mejor que un empleado que lee, sé que los horarios actuales exigen mucha dedicación, pero si ustedes quieren desarrollarse pueden buscar leer en la madrugada, aunque sea 15 minutos diarios.

Mi lema es “Tener juntas de trabajo por lo menos cuatro días a la semana”, porque, aunque pareciera que es para quitarles el tiempo es importante que recalquemos en lo que debemos mejorar.

Los vehículos de la empresa son para uso exclusivo de actividades laborales, queda estrictamente prohibido su uso para cualquier otra cosa ajena a los deberes. Solo les aclaro, si me ven usando el vehículo a mí es estrictamente necesario, ya que soy foráneo a esta ciudad, y mi novia tiene un hijo al que hay que llevar al karate.

Como les decía, me considero un buen líder, por eso, si decido mover piezas, en beneficio de la empresa deben acatar esas decisiones. Aunque ustedes que conocen esta zona piensen lo contrario, porque importa más la actitud de la persona que el conocimiento.

Los robos en esta empresa no están permitidos, así que si tienen algún negocio, absténganse de seguir con sus triquiñuelas. Y por favor no escuchen los rumores de la zona sobre supuestos actos de corrupción que yo cometí, es pura gente dolida. Siéntanse tranquilos que reciben un buen líder. Soy un buen líder porque mientras que sus problemas no interfieran con las solicitudes de la empresa, estaré a su disposición. Soy un buen líder, porque mientras que no me pidan aumento las puertas de mi oficina estarán abiertas las 24 horas: soy un buen líder porque si el cumpleaños de su hijo es en domingo y tenemos trabajo programado tomaré a consideración darles el día. Pero sobre todo, soy un buen líder porque solo me interesa mejorar los indicadores de la compañía, aunque las acciones para lograrlo no parezcan éticas”. Gracias.

Después de que terminó el discurso los empleados que no prestaron atención a lo recién expuesto, aplaudieron por inercia, los que escucharon se encontraban atónitos y resignados al infierno que estaba por comenzar.

El Buen Líder

25

Karen Rodríguez