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estar on-line y disponible para todos. Y es aquí (en lo
arqueológico) donde entra la segunda cuestión del
proyecto 4.000 caracteres.
Son muy pocas las publicaciones que dejan
constancia escrita de las poéticas personales en un
momento de producción teatral que llega a superar
los 6.000 estrenos anuales en todo el país. La
reconstrucción del mundo, de su tiempo, la relación
con el lenguaje y con el teatro por parte de los
creadores que infatigablemente estrenan y estrenan,
queda indefectiblemente olvidada. Más allá de
algunos dramaturgos de éxito que prometen un piso
de ventas, todo el resto se desecha, se olvida, pasa a
peor vida. Lo sacro del suceso en la escena atenta
contra las huellas que deja una generación para las
siguientes. No sería raro pensar en algún teatrista
dentro de muchos años, intentando rastrear a sus
ancestros en el oficio y sentir que solo hay 5 ó 6
dramaturgos canónicos y después nada. El espectro
es enorme y es necesario que quede mucho más para
el futuro, para los que vienen después, aunque más
no sea para no cometer los mismos errores. Y repetir
varios aciertos. Entiendo que la tarea puede sonar
pretenciosa y mesiánica al mismo tiempo, pero los
escritos que contienen las siguientes páginas no solo
echarán luz sobre las posibilidades dramatúrgicas de
nuestro extenso presente, sino también sobre el
comienzo de nuevas y breves formas de expresión
virtual que apenas están dando sus primeros pasos.
Juan Ignacio Crespo
Editor de Teatro, revista Llegás a Buenos Aires
La versión completa en pdf de